Dembélé, el agitador (casi) novato

El juego del futbolista francés, el segundo que más regatea en el Barça, revoluciona a un equipo a veces previsible. Debuta como azulgrana en el Bernabéu (ya jugó con el Dortmund)

El juego del futbolista francés, el segundo que más regatea en el Barça, revoluciona a un equipo a veces previsible. Debuta como azulgrana en el Bernabéu (ya jugó con el Dortmund).

«Siempre jugamos a lo mismo: a tener la pelota y a mover al rival de un lado para el otro hasta que aparecen los huecos», suele decir Ernesto Valverde, el entrenador del Barcelona. Pero en ese fútbol a veces se pierden. La fórmula del juego de posición, de generar superioridades por todo el campo para ir dejando atrás rivales a través del pase, pierde efectividad si el movimiento del balón no es rápido. Entonces hay que romper. Entonces entran en juego los regateadores, como Dembélé. Después de Messi, el francés es el que más desafía a los contrarios en su equipo en el uno contra uno. En LaLiga, Leo ha completado con éxito 83 regates y ha fallado 58. Sólo está por delante en el campeonato el futbolista del Celta Boufal (93 y 51), y detrás aparecen Januzaj (61 y 37), de la Real Sociedad, y Dembélé (55 y 31). El conjunto azulgrana ha notado la baja de su extremo. Se lesionó en un tobillo contra el Leganés el 20 de enero y su ausencia coincidió con la racha de partidos empatados: Valencia, Real Madrid (Copa) y Athletic, equipo este último contra el que reapareció, pero no como titular. También es verdad que en ese tramo sin el francés el Barça logró el 6-1 contra el Sevilla. Ya está en plenitud. Jugó de inicio en la Champions contra el Lyon, donde el problema no fue el juego, fue la puntería; y entró desde el banquillo ante el Sevilla para ser el socio perfecto de Messi y para dar la vuelta a un encuentro que vale un buen pedazo de LaLiga.

El de mañana será su primer partido en el Bernabéu con el Barça, aunque con el Dortmund, en 2016, ya dejó su sello allí y empató (2-2). El duelo de Liga de la pasada campaña se lo perdió por lesión. De hecho, toda la temporada 2017/18 fue una tortura para Dembélé, por esa dolencia y por sus problemas de adaptación. Pero este curso se ha corregido, y ha tenido a Valverde como aliado. El entrenador ha sabido gestionar sus problemas de disciplina y lo ha recuperado para el grupo. Ahora, el «Txingurri» intenta hacer lo mismo con Coutinho, que superó a Dembélé como el fichaje más caro en la historia del club. El problema del brasileño no es de conducta, es de rendimiento, pero el técnico le da minutos para tratar de evitar que se deprima.

El galo es un futbolista en peligro de extinción porque el regate cada vez se lleva menos. Es rápido y provoca incertidumbre en los rivales por su atrevimiento. Maneja las dos piernas hasta el punto de que no se sabe bien si es zurdo o diestro, de ahí que pueda salir por ambos perfiles. Su problema está en la toma de decisiones. A veces el cuerpo le va más rápido que la cabeza, y cuando tiene que pasar tira o cuando lo más adecuado parece chutar busca un nuevo quiebro o se equivoca en un centro. Pese a todo, ha metido goles importantes, como en la Supercopa contra el Sevilla, o en Liga, donde ante el Valladolid, la Real, el Rayo y el Atlético logró tantos que dieron puntos. En total suma 13 dianas, récord personal para él.