Derrota dolorosa, plata meritoria

La Razón
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No fue el día. No salió nada y la final, ante una gran y sorprendente Alemania, recordó a la que tuvimos nosotros contra Dinamarca en el Mundial de 2013, pero, por desgracia, al revés. La derrota duele, pero hay que valorar la plata en su justa medida. Aunque el balonmano español tiene el gran problema de la falta de recursos, tenemos capacidad de adaptación. Aquí no hay cambios generacionales bruscos. Se trabajan las canteras y siguen saliendo jugadores que mantienen al equipo arriba. Vaya desde aquí mi homenaje y reconocimiento a quienes son algo más que un grupo deportivo. Porque España son las paradas de Sterbik, pero también su tranquilidad fuera de la pista y esas salidas graciosas que tiene de vez en cuando. Siendo el mejor, no se da importancia. No es el mejor Gonzalo Pérez de Vargas, pero va camino de ello. Es el futuro, pero también el presente. ¡Le quedan 15 años por delante y dará muchos éxitos (más) a la Selección! Es una esponja con sus compañeros y un «gentleman» fuera: siempre bien vestido, respetuoso... Pero para corrección, la de Raúl Entrerríos, nuestro capitán, muy introvertido, pero cuando juega, capaz de marcar la diferencia. También lo hace Cañellas, a su «ritmo tropical». Dicen que es lento, y lo es, pero toma decisiones de forma rápida y es uno de los mejores jugadores del mundo. En este campeonato no ha tenido mucha suerte, pero ahí ha estado Antonio García, un currante del balonmano, para darle el relevo. Es un tío de equipo, que ha estado a la sombra de Cañe o de Alberto Entrerríos, pero siempre aporta un más a la Selección. Es alguien que ha sufrido mucho: ha tenido lesiones, ha estado en equipos sin cobrar y ahora, con su gran Europeo, recoge el premio. Caminos paralelos el de Antonio y el del debutante en un gran campeonato Juan del Arco, con el que coincidió en el Granollers. También se ha estrenado a lo grande Mindegia, el prototipo de central español, de la escuela del Valladolid: pequeñitos y que juegan para el equipo.

Cómo no, los Hispanos también son la garra de Maqueda, un alborotador. Un genio incomprendido. Todo corazón: si tiene que pegarse con todo el equipo contrario para defender a un compañero, lo hace. En las concentraciones no te puedes despistar con él. Comparte habitación con Julen Aginagalde y siempre están maquinando qué tontería o broma le espera al grupo, lo que no hace más que aumentar el buen rollo que ya hay. Qué decir de Julen en la pista: un superclase, el mejor pivote del mundo y el gran líder, porque cuando el partido se pone jodido siempre pide el balón. Ellos son un torbellino dentro y fuera de la competición, Víctor Tomás lo es sólo dentro. Se transforma. Es la garra con calidad, pero después es educado y constantemente mira por el compañero. Y en el otro extremo, Ugalde, la ratilla. Veloz, como te descuides te roba la cartera, fundamental en el avanzado cuando la defensa 6-0 no funciona. Comparte puesto con él un genio: Valero Rivera, capaz de hacer fácil lo difícil. Lo vive más de lo que parece. Talento, unido a trabajo, le sobra a Alex Dujshebaev, a quien le espera un largo recorrido como internacional.

Y en defensa están Viran Morros, el mariscal, siempre entregado, y Gedeón, otro camaleón porque fuera es callado, pero dentro es el que activa las piernas del resto. Gurbindo ha vuelto con el equipo en silencio, como siempre. Nunca tiene los focos, pero siempre responde este bromista por naturaleza. Lo disfruta todo, como Rafa Baena, que también las ha pasado canutas en esto del balonmano.

Y por supuesto, España es Manolo Cadenas, un Maqueda en el banquillo que mantiene la ilusión de siempre con el paso de los años. Transmite esa pasión y enchufa al equipo. Nunca se viene abajo.

Creo que hoy es un buen día para decir todo esto.

En Río, la venganza.

*Campeón del mundo con España en 2005 y 2013. Jugador del Naturhouse