El Chiringuito de Pedrerol: ¿Quién se acuerda de Di María?

Mientras el argentino y el Manchester fracasan, James Rodríguez tapa bocas con talento, sacrificio y goles.

Ya no se habla de Di María. ¿Dónde están los que le echaban tanto de menos ? ¿Y dónde está el propio Di María? El argentino está fracasando en el Manchester United, que marcha décimo en la Premier League a trece puntos del Chelsea de Mourinho. El equipo de Van Gaal no juega la «Champions» esta temporada, pero a este paso tampoco la va a disputar la próxima. El Fideo no está demostrando ser un jugador tan importante. ¿Era fundamental en el Madrid? ¿Era tan importante como se ha dicho?

Un despropósito

Sus últimos meses en el Real Madrid fueron un despropósito. Todo el día llorando por las esquinas. Pidiendo ocho millones de euros para quedarse en un club que le dio todo. Mandando mensajes a través de su mujer. Enfrentado a Florentino Pérez a través de su representante en Argentina. Liándola desde la concentración de la albiceleste. Y lo que es peor: tocándose los cataplines ante una afición que le idolatró durante cuatro años. El madridismo le perdonó, aunque él nunca pidió perdón por ese feo gesto. Y Ancelotti tuvo mano izquierda y le trató como a un hijo. Pero Di María nunca se integró realmente. Y ahora el llorón ya está fuera. No se puede negar la calidad de Di María, por supuesto que no. Es un futbolista fantástico. Es indiscutible que ayudó al Madrid a conquistar la Décima. Pero jamás entendió que fue el Real Madrid el que le ayudó a él a convertirse en el futbolista que es.

Campaña anti-James

James Rodríguez llegó para sustituirle. Y lo hizo de puntillas, casi pidiendo perdón. Puesto en duda desde que pisó la capital de España. Que si era un capricho de Florentino, que si no valía, que si no trabajaba... fue víctima de la campaña mediática habitual, protagonizada por los mismos de siempre, contra el presidente del Madrid. Utilizaron al pobre James. Pero el combiano les ha tapado la boca con goles (lleva tres más que Di María), con asistencias a sus comapeñeros y, sobre todo, con una entrega que ha conquistado al público, al cuerpo técnico y a sus compañeros.

Se ha ganado a todos

James derrocha una ilusión y un desparpajo que le harán triunfar. Ya lo está haciendo. Y a lo grande. Con su talento natural y con un sacrificio que está sorprendiendo a todos. Ante el Granada fue el mejor, que no es fácil en ese equipo plagado de estrellas. Decían que no se esforzaba, pero lo hace como el más humilde de los jugadores. Tiene magia en las botas y una sonrisa permanente en la cara que nunca se le vio al Fideo. Tiene todo para hacer historia en el Madrid. Sólo el tiempo lo dirá. El pasado es Di María. El futuro es James.