Juegos Olímpicos

Rusia, más cerca de la expulsión colectiva

El TAS falla contra los atletas rusos, que no podrán acudir a los Juegos. La decisión presiona al COI para que haga lo mismo con el resto de deportes.

Sede del Comité Olímpico de Rusia (COR) en Moscú, Rusia
Sede del Comité Olímpico de Rusia (COR) en Moscú, Rusia

El TAS falla contra los atletas rusos, que no podrán acudir a los Juegos. La decisión presiona al COI para que haga lo mismo con el resto de deportes.

El TAS habló y el deporte de Rusia está contra las cuerdas. El Tribunal de Arbitraje Deportivo desestimó el recurso de los 68 atletas rusos ante la decisión de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) de impedir que los atletas de ese país participen en los Juegos de Río por los escándalos de dopaje. «Dado que la Federación de Atletismo Rusa está actualmente suspendida como miembro de la IAAF, sus atletas no satisfacen las condiciones del reglamento y no son seleccionables para las competiciones que se disputen bajo las reglas de la IAAF. Estas competiciones incluyen las pruebas de atletismo de los Juegos de Río», indica el TAS en su sentencia. Por tanto, en el tartán del estadio Joao Havelange no habrá atletas rusos, y quizá tampoco en el resto de deportes olímpicos. Porque la decisión de ayer puede tener un efecto en cadena. La Asociación Mundial Antidopaje (AMA) pidió al Comité Olímpico Internacional (COI) que se impidiera a toda la delegación rusa ir a los Juegos después de que se conociera el «Informe McLaren», que destapaba un presunto dopaje sistemático, en el que se incluían al menos 29 deportes, apoyado por el Estado en Rusia. El COI pasó palabra en un principio y decidió esperar a esta resolución del TAS, que al ser contraria a los atletas puede sentar un precedente y acerca a Rusia a la expulsión total de los Juegos Olímpicos. La idea del máximo organismo olímpico era que fueran las propias federaciones internacionales quienes decidieran e indicaran, nombre por nombre y en función de su historial de dopaje, qué deportistas acuden y cuáles no a Río. La decisión del TAS pone en un aprieto al COI, que en un principio no parecía muy dispuesto al veto absoluto. La decisión final la tomará el fin de semana, seguramente el domingo. La AMA presiona: «Ahora son otras federaciones internacionales las que tienen que considerar sus responsabilidades bajo el Código Mundial Antidopaje en relación con sus respectivas federaciones nacionales rusas, y el Comité Olímpico Internacional, de acuerdo con su comunicado del 19 de julio, debe asumir su responsabilidad a la luz de la Carta Olímpica», asegura en un comunicado oficial.

Sí admite el TAS que la Federación Rusa inscriba a los atletas que llevan fuera del país un tiempo, durante el que han sido controlados por agencias antidopaje diferentes a la rusa. La IAAF admitía esa excepción y permitía a esos deportistas actuar como «independientes». Sólo la fondista Yuliya Stepanova y la saltadora de longitud Darya Klishina cumplen ese criterio, por lo que la puerta de Río está cerrada para figuras como Chicherova, Shubenkov, Kuchina o Isinbayeva. La pertiguista, doble campeona olímpica y triple medallista, que pretendía poner fin a su carrera en la competición brasileña, mostró su indignación. «Gracias por enterrar el atletismo», dijo en la agencia TASS. Después, a través de las redes sociales, continuó: «Que todos esos deportistas extranjeros pseudolimpios respiren aliviados y ganen sus pseudomedallas de oro en nuestra ausencia». Tanto ella como desde el Kremlin consideran que es una decisión política que sienta un precedente peligroso al hablar de responsabilidad colectiva y de que van a pagar justos por pecadores.

Desde la IAAF, como es lógico, acogieron la noticia con satisfacción. «Si bien estamos satisfechos porque nuestras normas, y nuestro poder para afianzar nuestras reglas y el código antidopaje, han sido apoyados, éste no es un día para declaraciones triunfalistas. No he venido a este deporte para impedir que los atletas compitan. Es el deseo instintivo de nuestra federación incluir, no excluir», afirmó Sebastian Coe, presidente de la IAAF, en un discurso muy medido.