Feliz contra la ansiedad

En el día a día, Cristiano es el de siempre en el Madrid: contento, vacilón con sus compañeros y consigo mismo y sin dudas. En el club consideran que es cuestión de tiempo que golee.

Cristiano Ronaldo, en el entrenamiento de ayer del Real Madrid
Cristiano Ronaldo, en el entrenamiento de ayer del Real Madrid

En el día a día, Cristiano es el de siempre en el Madrid: contento, vacilón con sus compañeros y consigo mismo y sin dudas. En el club consideran que es cuestión de tiempo que golee.

Pacheco fue un canterano del Real Madrid, que hoy defiende la portería del Alavés. Pacheco no se fía de lo que dicen los números o lo que parecen significar los gestos de Ronaldo cuando no marca. Él habla con conocimiento de causa de lo que puede hacer el futbolista portugués: «Nos hemos quedado en la intimidad juntos a trabajar faltas o penaltis. Tiene un portentoso golpeo, que es muy difícil parar», contaba esta semana. Y hablaba en presente.

Cristiano remata y remata esta temporada, pero no encuentra el gol como antes y eso, en el campo, le frustra, le «enfada», como reconoció ayer Zidane, y le hace parecer un futbolista de mal humor, en guerra con el mundo, puede que en el límite de la desesperación. Es el jugador que más remata en la Liga (38 veces), pero sólo nueve de esos tiros han ido a puerta. No tiene la efectividad de otras veces, quizá por mala suerte o porque sus lanzamientos no se realizan en las mejores condiciones. En el club hacen una defensa cerrada de su estrella contra los rumores. Está igual de voraz y consideran que es una cuestión de detalle que cambie la fortuna. Frente al Ronaldo que deja gestos desesperados en el centro del campo, en la intimidad de Valdebebas se ve a un futbolista «feliz», a gusto con sus compañeros y con las bromas de siempre.

Todos rechazan la palabra ansiedad para describir su estado. Eso supondría que Ronaldo no hace más que pensar y dar vueltas a su falta de gol, pero dicen que los hechos y su ánimo demuestran lo contrario. Poco a poco, Cristiano ha ido cogiendo peso en el vestuario blanco. Ahí manda Sergio Ramos, pero el portugués tiene la jerarquía que le dan sus números y los años. No ha cambiado su forma de ser, su manera de vacilar a sus compañeros y su capacidad para reírse de sí mismo. En el campo es competitivo consigo mismo, se frustra, pero después es capaz de mirar con perspectiva lo que ha sucedido. «No está ansioso», explicaba ayer Zidane. «Quiere meter goles y eso es normal».

Físicamente, Ronaldo no ha cambiado respecto a otras temporadas. Por eso, por su estado de ánimo y por su estado de forma, en el Real Madrid miran con tranquilidad unas estadísticas que sí que están por debajo de su media. Lo sabe Ronaldo mejor que nadie, pues pocos futbolistas están tan pendientes de sus números como él, y más ahora, con las votaciones del Balón de Oro y todos los rumores. «He visto todo el año de Cristiano Ronaldo. Ha puesto el listón tan alto que cada vez que no marca es un problema. Todo lo contrario. Lo que ha hecho en 2016 ha sido a nivel individual y a nivel de equipo. Él sabe perfectamente que todo lo que está haciendo es con su trabajo y con el de todos los que están a su alrededor. Se merece el Balón de Oro claramente», decía ayer Zinedine Zidane, que no se permite dudar de su futbolista estrella.

Después de la polémica que conllevó la sustitución de Cristiano en el encuentro contra Las Palmas, el técnico francés ha decidido darle confianza hasta que recupere la racha o dé síntomas de cansancio. El entrenador confía en los tres de arriba, pero para hacer una sustitución en medio del partido suele elegir a Bale o a Benzema. CR7 es intocable porque el técnico considera que tiene un historial y una capacidad que le dan derecho a eso: «Cristiano Ronaldo es único por lo que está haciendo». Tanto él como en el club no entienden que las críticas más duras lleguen de sectores madridistas. «Pero él tiene que vivir con esas cosas y él es un fenómeno», continuaba ayer el entrenador francés.

En el Real Madrid no quieren meterle prisa ni más preocupaciones porque la temporada es larga y los goles llegarán. «Cristiano tiene un tiro muy potente. No sabes por dónde va el balón y si lo adivinas va demasiado rápido», ha recordado Pacheco de sus mañanas de entrenamiento en Valdebebas frente a Cristiano. En el Alavés miran con suspicacia los números de Ronaldo y temen que tenga un despertar en el choque de esta noche.