Sainz sí tiene un McLaren

La escudería inglesa empieza a ver la luz después del fracaso protagonizado con Honda en la etapa de Alonso. El madrileño lidera su particular reconquista.

Carlos Sainz y su McLaren, en los ensayos de esta semana en el circuito de Montmeló pretemporada de McLaren y Sainz poco o nada tiene que ver con las vividas por Alonso
Carlos Sainz y su McLaren, en los ensayos de esta semana en el circuito de Montmeló pretemporada de McLaren y Sainz poco o nada tiene que ver con las vividas por Alonso

La escudería inglesa empieza a ver la luz después del fracaso protagonizado con Honda en la etapa de Alonso. El madrileño lidera su particular reconquista.

Después de conocer el fracaso más absoluto, el ridículo que hubiera removido de su tumba al creador del equipo, Bruce McLaren, la escudería inglesa arranca la temporada 2019 con cierta esperanza. La decisión de cambiar los motores Mercedes por los de Honda en 2015 les llevó a la situación más patética de su historia y ahora, cuatro años después, la mítica estructura británica empieza a ver algo de luz. En el camino se quedaron figuras imprescindibles de la F-1 como Ron Dennis, Fernando Alonso o el propio fabricante de automóviles Honda, que ahora intenta maquillar el desastre con Red Bull. En 2019 McLaren empieza prácticamente desde cero y los resultados de la pretemporada, con todo lo incierto que suponen unos días de ensayos, invitan al optimismo.

McLaren, por fin, ha podido construir un monoplaza teniendo en cuenta la unidad de potencia que tenía, Renault, y todo con la anticipación y plazos necesarios que requieren una operación de estas características. En 2017, tras certificar el fracaso de Honda, McLaren, bajo la presión de Fernando Alonso, decidió obviar el dinero y la tecnología de la marca japonesa para optar por el valor seguro que siempre ofrece Renault, algo que se decidió tarde y que influyó en el diseño del monoplaza con el que el piloto asturiano compitió por última vez en la F-1. Ahora, con la experiencia del pasado año, todo apunta a que el monoplaza de 2019 corrige los errores de precipitación que tuvo el McLaren de 2018. En la F-1 no se recupera un segundo de distancia respecto al mejor por arte de magia y hace dos años McLaren estaba a casi tres segundos de los mejores. El caos total.

Ahora, con la llegada de James Key, el ingeniero procedente de Toro Rosso que acaba de incorporarse, aunque ha estado trabajando en la «clandestinidad» desde septiembre, las cosas parecen que empiezan a hacerse bien. Al menos, como demanda un equipo de la F-1 actual.

Estas dos semanas de entrenamientos libres en el circuito de Cataluña, McLaren ha demostrado que empieza a ser una escudería que mira de frente a sus rivales. Ha completado más vueltas que en dos años con Honda, ha mostrado mucha fiabilidad y ha sido el más rápido durante tres jornadas. Está claro que los tiempos marcados en pretemporada no son definitivos, pero en 2019 McLaren estará luchando por ser el mejor cuarto-quinto equipo y con serias aspiraciones de hacer algún podio. La McLaren innovadora y sofisticada histórica que conocemos no es la actual, pero poco a poco sus responsables intentan recuperar aquel espíritu. Sainz es el piloto perfecto para ellos. Sus cuatro años de experiencia y su obsesión por la puesta a punto le hacen el piloto ideal.