Fútbol

Griezmann y la reconquista del Atlético

Tras su polémica salida en 2019, tiene que volver a ganarse a la afición rojiblanca, que lo mira con recelo. Debuta ante el Espanyol

Antoine Griezmann en un entrenamiento con el Atlético
Antoine Griezmann en un entrenamiento con el AtléticoJ.J. GuillénEFE

Griezmann se fue del Atlético de Madrid en el verano de 2019, y la que se lio no fue pequeña. En realidad, el asunto venía de largo, porque el año anterior ya se montó el espectáculo de la película del francés en la que anunciaba que se quedaba, para después marcharse la temporada siguiente. Hubo hasta una denuncia del equipo madrileño al azulgrana por irregularidades en el fichaje, que después se quitó. Sólo dos cursos después, el francés regresa al Metropolitano y, claro, la afición no olvida, y ya veremos si perdona. Una parte le espera con recelo y parece inevitable que alguna pitada se lleve, aunque para eso habrá que esperar porque el primer partido del campeón de Liga con su nueva incorporación es fuera de casa, hoy contra el Espanyol. «Yo lo entiendo todo», dice el Cholo sobre un posible recibiendo hostil a Griezmann por parte de los suyos. «Y lo que más entiendo es que queremos seguir compitiendo de la mejor manera, y busco lo mejor para el equipo», continuó el técnico. Una manera de decir que sí, que el futbolista lo hizo fatal, pero que está claro que es mejor tenerlo en la plantilla que no.

La reconquista de Griezmann tendrá que ser a base de goles, porque empeño no hay duda de que va a poner, como siempre hace en el césped, con la Real, el Atlético, el Barça o Francia, independientemente de cómo le salgan las cosas. «Lo dejaré todo por los aficionados, por los que están en la grada y por los que están delante de la tele. Haré todo para que estén orgullosos de este nuevo número ocho. Teníamos una muy bonita relación, y es algo que quiero volver a encontrar y que pasa por mí, por los actos, no por las palabras», explicó el atacante en una entrevista con los medios oficiales del conjunto colchonero. «Yo quería volver sí o sí. Es el mejor lugar para mí para estar feliz dentro y fuera del campo», añade. Vuelve el galo a un equipo en el que era la estrella tras pasar dos campañas en el Barça, donde nunca cuajó. Llegó entre murmullos un verano después del famoso vídeo y no encontró su sitio en el estilo de juego barcelonista, tapado a veces por Messi e incapaz de brillar cuando el «10» no estaba. Marcó 15 goles en su primera temporada (en 38 partidos), 20 en la segunda (en 40) en la que conquistó la Copa del Rey, y se quedó en blanco en los tres encuentros del presente curso. Algunos de sus tantos fueron importantes, pero más allá de ello la sensación era que no encajaba, que no era feliz en el césped, más aclamado por su trabajo defensivo y por su lucha que por otras cualidades que se exigen a un fichaje de 120 millones.

Su llegada al Atlético es un alivio en parte para todos: para el Barça porque se quita masa salarial y se desprende de un jugador que quizá no necesita, más allá de que la operación económica haya sido nefasta; para el Atlético porque se refuerza y para el futbolista, que vuelve a sonreír. No hacen falta muchas explicaciones ni adaptación porque sabe lo que Simeone le va a pedir. Tienen una relación curiosa y el jugador admite que el argentino ha sido determinante para el desarrollo de su carrera. Ya podría ser titular hoy ante el Espanyol, según las pruebas que ha hecho el Cholo durante la semana. Los pitos (o no) tendrán que esperar a la semana que viene. «Encontré a un Griezmann con muchísimas ganas de volver al Atlético, entusiasmadísimo, y me imagino que la gente del Atlético de Madrid le exigirá, como nos exige al resto todos los días», afirma el entrenador.