El Chiringuito de Pedrerol: El abrazo de la décima

Cristiano agradeció a su «cómplice» Coentrao el apoyo y el ánimo de los últimos días. Fue un gesto intenso y sincero

Cristiano agradeció a su «cómplice» Coentrao el apoyo y el ánimo de los últimos días. Fue un gesto intenso y sincero
Cristiano agradeció a su «cómplice» Coentrao el apoyo y el ánimo de los últimos días. Fue un gesto intenso y sincero

El Madrid viaja a Múnich con Cristiano, con la mejor versión del portugués. Sus dos goles a Osasuna le han devuelto la confianza que le faltaba. Atrás quedan los conflictos médicos o las dudas sobre la conveniencia de forzar en el partido de ida. El «crack» ha recuperado la sonrisa de quien se siente seguro de nuevo. Mucha culpa de esa confianza la tiene Coentrao, su mejor amigo en la plantilla. Se pasan el día juntos. Cristiano fue quien consiguió que su compatriota se centrase, que recuperase la ilusión por jugar en el Madrid. En el Bernabéu, contra el Bayern, el lateral disputó su mejor partido desde que viste de blanco.

- Amigo en lo bueno y en lo malo

Pues bien, contra Osasuna fue al revés. Una vez marcó Cristiano el segundo gol, se acercó corriendo al banquillo a buscar a su cómplice, a su amigo en los buenos y en los malos momentos... Le agradeció a Coentrao sus palabras de ánimo durante los últimos días con un abrazo intenso y sincero. Han sido dos semanas de muchas charlas, confesiones, miedos e ilusiones. Tras la sustitución, llegarían las risas... con la ovación de un Bernabéu puesto en pie. Todo había salido perfecto. Ambos se habían quitado un peso de encima. Ya sólo quedaba pensar en la vuelta en Alemania, en el partido tantas veces soñado...

- La obsesión y los «atletas»

Cristiano llegó a España para ganar la «Champions» con el Madrid. Es su gran obsesión. Sabe que este año es posible, que el uno a cero de la ida es un gran resultado. Llegó el gran día. El de mañana es un partido tan deseado como temido. Caer de nuevo en semifinales sería un golpe demasiado duro. Nadie quiere plantearse esa posibilidad. Las palabras despectivas de Guardiola hacia el juego del Madrid han sido encajadas por el vestuario como una inyección más de motivación. Los «atletas» blancos quieren ganarle al Bayern jugando al fútbol con la verticalidad de la ida. Hay otro fútbol, con menos toque y más efectividad, con menos posesión y más llegada.

- El golpe definitivo

El equipo está concienciado e ilusionado. Sabe que va a vivir un auténtico infierno desde la llegada al hotel. Cristiano se crece ante un partido de estas características. En la ida, los blancos ganaron con un Cristiano al cincuenta por ciento y sin Gareth Bale. A Múnich llegan con todo. El Madrid puede dar el golpe definitivo. Éste es el partido más difícil de aquí a final de temporada. Los futbolistas lo saben. La final, según ellos, se juega mañana. Será un duelo grande, de altura. Si Cristiano incendia el Allianz, la Décima estará más cerca que nunca, siempre con permiso del Chelsea o del gran Atlético del Cholo.