Restringido

El vestuario sólo se soporta

La Razón
La RazónLa Razón

El gesto de Neymar en Sevilla, esta vez «italianizado» con los dedos como afirmando «ma qué cosa fai», fue la enésima prueba del divorcio de Luis Enrique con los pesos pesados del vestuario. La cruda realidad es que unos y otros sólo se soportan y que lo hacen por interés particular y profesional. Es un grupo que está unido para salvar la temporada, a ser posible con alguno de los títulos a los que aún aspiran porque siguen vivos en los tres, a pesar de las diferencias que mantienen jugadores y entrenador.

- Mala convivencia

El técnico asturiano ironiza con frases para despistar, como cuando dice que «la alineación sólo la hago yo cuando perdemos». Una muestra más de la mala convivencia que tiene con su vestuario desde el comienzo del curso. Lo he dicho muchas veces en «El Chiringuito», lo he escrito aquí en LA RAZÓN: aunque el balón sea generoso y se ganen las tres competiciones en las que están inmersos, Luis Enrique tampoco seguirá en el banquillo culé. Puede parecer alucinante, pero es una realidad.

- Un final «bélico»

En el Pizjuán, los azulgrana se llevaron un palo muy fuerte. Se han vuelto a abrir viejas heridas, que seguían sin cerrarse pese a los últimos resultados. Todo apunta a que será un final dramático en lo deportivo y «bélico» en lo personal entre el entrenador y sus discípulos. La batalla que deberá lidiar en este decisivo tramo final de la temporada Luis Enrique con sus jugadores promete ser la «madre de todos los divorcios».