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Entre San Lorenzo de El Escorial y Milán

Multitud de veteranos acuden a la inauguración de la exposición fotográfica sobre el pasado rojiblanco en la localidad de la sierra con la vista puesta en la final de la Champions

Multitud de veteranos acuden a la inauguración de la exposición fotográfica sobre el pasado rojiblanco en la localidad de la sierra con la vista puesta en la final de la Champions

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Iselín Santos Ovejero recuerda cómo en su estreno en El Escorial una jauría de perros lo recibió a lo lejos con ladridos cuando bajaba al campo de fútbol de El Bosquecillo. Los perros ladraron, le rodearon, pero no le hicieron nada. “Nunca se me olvidará esa imagen”, dice Iselín. No hay fotografía de aquellos perros que recibieron a Ovejero, pero la exposición “San Lorenzo de El Escorial en la historia del Atlético de Madrid” inaugurada ayer en la Casa de la Cultura de la localidad recoge muchos de los recuerdos rojiblancos de aquella época. Y alguno más reciente. Por allí aparecen futbolistas como el mismo Ovejero, Adelardo, Luiz Pereira, Leivinha, Gárate, Irureta o más modernos, como Polilla Da Silva o el Pato Fillol. Pero, sobre todo, Luis Aragonés.

Las imágenes de Luis recorren la exposición en sus dos representaciones como símbolo del Atlético, primero como jugador y después como entrenador. Su hijo Luis estaba allí como heredero de la memoria del entrenador más importante en la historia del club. Y Jesús Paredes, su inseparable preparador físico, ejerce como asesor de la exposición. “Estamos encantados de estrechar nuevos lazos entre el Atlético de Madrid y San Lorenzo de El Escorial”, dice Jesús, que fue uno de los presentadores del acto, junto a Adelardo y la alcaldesa de San Lorenzo, Blanca Juárez. “A pesar de su nombre es rojiblanca”, bromeó Adelardo antes de regalarle una camiseta del club con su nombre a la espalda. El capitán que recogió la Copa Intercontinental, el hombre que más partidos ha jugado en la historia del club, recordó cómo disfrutaba en las concentraciones en San Lorenzo de El Escorial. “Muchos compañeros se quejaban, pero yo estaba encantado. En casa los niños no te dejaban dormir y aquí podías dormir tranquilamente. Además, te lo daban todo hecho y nos divertíamos mucho con nuestras partidas de mus”, recuerda.

La inauguración de la exposición sirvió para que muchos de los veteranos de distintas épocas se reencontraran. “Parece mentira que vivamos en la misma ciudad”, dice Adelardo. Allí estaba Isacio Calleja, uno de los mayores, Ufarte, Rodri, Ovejero, Luiz Pereira y otros más recientes, como Marcos, Pedraza, Rubio, Quique Ramos y Mínguez. Muchos pudieron verse en las imágenes, en unos entrenamientos con un aspecto muy diferente al de ahora, con los chándals de los 70 y en zapatillas deportivas en lugar de botas. Juanjo Rubio recordaba aquellas concetraciones antes de los partidos. “Cuando jugábamos en el Calderón nos subían aquí”, recuerda. “No nos daba tiempo a aburrirnos”, añade.

Después de la presentación, los veteranos del Atlético dieron un paseo por las calles de la localidad hasta el campo de fútbol de El Bosquecillo, donde se entrenaban en aquella época. “Los largueros siguen igual”, bromeaba Paredes. Y entre los recuerdos de aquellos años en que el equipo se concentraba allí se colaba la ilusión por conseguir, por fin, la primera Copa de Europa. A los que jugaron la primera final, la del 74 contra el Bayern, les pesa el recuerdo de la suya y la espina de Lisboa, que vivieron como espectadores. Ufarte se emocionaba al recordarlo con las imágenes frescas, además, de algunos amigos que ya no están, como Luis Aragonés. Ufarte fue compañero de Luis y después ayudante suyo en la Selección. Otros, como Quique Ramos, se entregaban al optimismo. “Vamos a ganar”, dice. Y la mayoría destacaba la labor de Simeone para cambiar la mentalidad de todo el club. Aunque alguno echa de menos un poquito más de fútbol.

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La exposición estará abierta hasta el próximo 31 de mayo.