España, con Iker

Fue en la conferencia de prensa antes de la final de la «Champions» cuando se desveló ya con claridad quién ejercía de capitán en el Real Madrid. Sergio Ramos y Casillas salieron ante los medios, cada uno a un lado de Carlo Ancelotti. Mientras el portero respondía con normalidad, fue el central quien mandó un mensaje a la afición, al rival y a su propio equipo. Dijo que parecía que sólo había un equipo que se esforzase y defendió el trabajo del Madrid, es decir, de todos sus compañeros. Como la temporada de Iker en el equipo blanco fue exitosa, pero intermitente, fue Ramos quien dio la cara y quien acabó siendo protagonista absoluto.

No es un secreto que no ha sido una temporada sencilla para el ánimo de Casillas. Perdió importancia justo cuando esperaba olvidar todos sus problemas con Mourinho. La Selección se convirtió, otra vez, en su refugio, porque Del Bosque nunca ha puesto en duda su titularidad y no lo va a hacer ahora. Y sin embargo, ha sido con España cuando Casillas se ha llevado el palo más fuerte de una temporada que estaba yendo mucho mejor de lo esperado. No ha sido la decisión de un entrenador o un asunto extradeportivo, no ha sido la competencia con un compañero por el puesto; sino que en esta ocasión, los goles rivales le han vuelto a poner en el centro exacto de la polémica. Y una vez en primer plano por cuestiones deportivas, Casillas ha vuelto a transformarse en capitán real, con voz en el vestuario, el que habla mientras los demás escuchan.

Es el hombre clave porque su estado de ánimo es también el estado de ánimo del equipo. Antes de acabar el encuentro contra Holanda, Casillas aprovechó un parón para dirigirse a Ramos: la primera vez le pidió mantener la cabeza alta, la segunda le dijo que el vestuario tenía que levantar esa situación. Un vestuario en el que él tiene un peso fundamental: es quien da la charla después del encuentro, el que habla con Del Bosque, quien bromea con sus compañeros. Todo el debate apasionado y sin matices que se vive en las redes sociales sobre el guardameta, desaparece en el grupo de los 23. No hay duda con el capitán y el portero titular en los partidos que le queden a España. «Yo soy el primer beneficiado, pero Casillas no se merece que le quiten de la portería», dijo Pepe Reina, en la Cope. Con la lesión de De Gea, estar en el once es un asunto entre ambos y nunca Casillas había tenido una actuación como la del viernes. O sea, que son días para pensar en Reina como alternativa. Pero tampoco el guardameta del Nápoles había sido nunca tan taxativo: «No veo motivo para cambiar a Casillas y abogo por no hacerlo».

Por la cabeza de Vicente del Bosque no ha pasado sustituir a su portero. Como sucedió hace cuatro años tras la derrota contra Suiza, cuando el señalado fue Busquets, el seleccionador ha sido el primero en defender al futbolista que a los ojos de muchos parece el gran culpable. Confía en él, porque es uno de los grandes responsables de sus éxitos y no le va a cambiar cuando está viviendo su peor momento. De Iker está pendiente todo el mundo en la Selección: cuando un compañero se cruza con él, se acerca para chocar la mano, hacer una broma, todo lo que se puede hacer en estos casos para mostrar sin palabras el respaldo a quien lo necesita. Públicamente, no quieren personalizar la derrota: «Esto es una cuestión colectiva, nos vamos a casa todos o seguimos todos. Hay una reflexión interna para saber lo que hemos hecho y lo que tenemos que mejorar. Es el grupo el que tiene que reaccionar y no enfocarlo en nombres propios ni individualidades», explicó ayer Xabi. E igualito fue el mensaje de Torres: «El fallo fue de todo el grupo, no sólo de un jugador. Es el grupo el que nos ha hecho campeones de Europa y del Mundo. No puedes señalar a un futbolista, no tiene sentido».