Real Madrid

Y Morata tiró abajo la puerta

El canterano, que sustituyó a Benzema, dio la victoria al Madrid frente a un buen Athletic

Morata termina por rematar el 2-1, el gol de la victoria, y hacer imposible la estirada de Iraizoz
Morata termina por rematar el 2-1, el gol de la victoria, y hacer imposible la estirada de Iraizoz

El canterano, que sustituyó a Benzema, dio la victoria al Madrid frente a un buen Athletic

El corazón de Morata es un tesoro. Es un jugador poco estético, con una potente arrancada y una gran abnegación en el trabajo, pero no hay casi ninguna característica técnica en la que destaque. Sin embargo, esta temporada su valor está siendo incalculable para que el Madrid mire al futuro con optimismo desde la parte más alta de la tabla. El canterano ha llegado al conjunto de Zidane para pelear por una utopía: hacer competencia al trío de ataque, y va a hacerlo hasta que le quede el último gramo de fuerza. Sabe que esa batalla es cuesta arriba siempre y no le importa. Está para eso, para morir en los minutos que tenga y para ganar partidos como el de ayer: una locura, con un Madrid frenético y frágil, nunca sereno, pero líder al fin. Fue Morata quien remató una vez el centro desde la izquierda de Bale y fue él otra vez quien buscó la pelota perezosa, casi en la línea de gol para meter la puntera más rápido que Iraizoz, casi cerrar un choque desordenado y quitar la sensación de angustia que recorría el Santiago Bernabéu durante la última media hora de encuentro.

Para entonces, Zidane ya había cambiado el plan inicial, en busca del arrebato final, y el equipo jugaba con un 4-4-2, muy abierto Bale, ya en la izquierda, y Lucas Vázquez pegado a la derecha. Es Lucas otro futbolista que no tiene el reconocimiento que merece. Se está adaptando a una posición extraña para él y lo hace sin queja. Tanto él como Morata se han convertido en los salvadores del Madrid, el plan B, ahora mismo, más efectivo que el A. Quién sabe si Zidane va a tener que dar una vuelta a sus principios para hacerles un sitio. Si la cosa continúa así, la presión va a ser terrible. Ayer, Benzema, que había marcado, se marchó silbado. Como diría Camacho, están tirando la puerta abajo.

Kovacic y Kroos, mientras, se situaban en el centro del campo. Isco había jugado también ahí, pero fue a quien sacrificó Zidane, pese a que no estaba haciendo un mal papel. Con ese esquema, el Madrid miraba sólo hacia arriba. Fue un ataque confuso, aunque efectivo porque tuvo ocasiones para marcar antes, pero los jugadores chocaban o no se entendían y no había manera.

No termina el Madrid, sin embargo, de encontrar la contundencia de otras épocas. Es un equipo frágil durante muchos minutos, que pasa por varios estados de ánimo en los partidos ajustados, como si le faltase confianza en lo que hace o como si, sobre todo, la ausencia de jugadores fundamentales le condenase a una ruleta rusa emocional por la que no se hace con el control de los choques y pasa demasiadas agonías. Cuando marcó Morata y el partido parecía cerrado, por ejemplo, no supo manejar la situación y dejó que, en una ocasión clarísima, Iñaki Williams se plantase solo frente a Keylor Navas. Ahí apareció el portero de la temporada pasada, el que te salva la vida cuando todo está perdido.

El Madrid empezó con intensidad y acabó a todo tren frente al Athletic. En medio pasó por un valle y durante algunos momentos dio la impresión de no encontrar la salida: marcó un gol y dio la impresión de dominar la situación sin problemas. Tenía ganas y tenía fútbol. Pero eso no le duró lo suficiente. Se enfrió o se dejó llevar y perdió el control.

Sin Casemiro es un equipo con una evidente fragilidad defensiva. Cuando el rival llega lo hace con peligro. El Athletic Club aprovechó los buenos momentos de Iñaki Williams para hacer dudar a la defensa de Zidane. Varane y Pepe mezclan la firmeza con la indefensión. Muchas ocasiones se sienten superados porque no tienen a Casemiro delante y porque Marcelo puede llegar a ser un enemigo. Cuando es un amigo, es el mejor, ahora mismo el futbolista más capacitado del Real Madrid para desordenar a un rival y para elegir la mejor opción de ataque. Suyo fue el pase del gol de Benzema y suya fue la mejor jugada para poder marcar otro. Pero también es responsabilidad suya que Lekue casi se pasease por la banda para empezar el gol rival.

Ahí se le cerraron los ojos a los blancos. Es verdad que dos de los tres de arriba no son decisivos estos días. Benzema hizo el gol, empezó fuerte y se fue apagando, Bale fue a más y terminó siendo decisivo en la banda izquierda y Ronaldo vive una crisis inaudita con el gol. Nunca había estado cuatro partidos sin marcar en el Bernabéu. Ayer apenas tuvo oportunidades hasta que al final, con el partido roto, en una contra, sin más compañía que otros compañeros de equipo, se enfrentó a Iraizoz. Podía pasar a otro, podía encontrar portería, pero falló. Fue un momento de frustración absoluta, un momento que pocas veces o nunca se ha visto en este futbolista.

Así ha sido el partido en directo

-- Ficha técnica:

2.- Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Pepe, Varane, Marcelo; Kovacic, Kroos, Isco (Lucas Vázquez, min. 65); Bale, Benzema (Morata, min. 75) y Cristiano.

1.- Athletic: Iraizoz; Lekue, Etxeita, Laporte, Saborit (Muniain, min. 86); Mikel Rico, San José; Williams, Raúl García (Iturraspe, min. 76), Sabin Merino (Susaeta, min. 81); y Eraso.

Goles: 1-0, min. 7: Benzema; 1-1, min. 27: Sabin Merino; 2-1, min. 84: Morata.

Árbitro: Iglesias Villanueva (Comité Gallego). Mostró cartulina amarilla a Etxeita (min. 31), Raúl García (min. 55) y Laporte (min. 85) por parte del Athletic y a Carvajal (min. 92).

Incidencias: partido correspondiente a la novena jornada de la Liga Adelante disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante cerca de 60.000 espectadores. EFE