FC Barcelona

Cabezazos contra la pared

¡Qué golazo! Florenzi se llevó el balón por la banda derecha, avanzó, parecía una carrera hacia la nada, pero levantó la cabeza y no se lo pensó. Osado, pese a estar a unos 50 metros de la portería, disparó perfecto y preciso para que el balón volara, pasara por encima de Ter Stegen, tocara en el palo y entrara. Había más caras de incredulidad que de otra cosa en el Olímpico de Roma. Uno de los goles del año que servía al conjunto italiano para empatar con el campeón de Europa, que había dado primero en una llegada de Rakitic que remachó Luis Suárez de cabeza. Se le había puesto de cara el partido al Barcelona ante un rival muy replegado y ordenado que apostaba casi todo a no encajar y a buscar alguna contra. Pero el empate, pese a que sólo se llevaba media hora de juego, no se movió. Ni Messi en la mediapunta ni los regates de Neymar ni las llegadas de Jordi Alba por la izquierda ni las diabluras de Iniesta. Ayer, nadie tenía las llaves del candado de los romanos, que sintieron el empate como una victoria: jugaban en casa, pero acabaron encerrados y perdiendo tiempo. Para el Barça sumar sólo un punto no es un resultado fantástico, tampoco un drama.

El tanto tempranero dibujaba un buen panorama para los chicos de Luis Enrique, dados a atascarse cuando les plantean encuentros demasiado cerrados. Meter el primero es clave, y ayer lo lograron. A partir de ahí tenían que hartarse de paciencia en cada acción de ataque, sin las prisas de tener que buscar el segundo, porque la Roma no cambió su forma de jugar. Era como si el duelo se disputara a dos velocidades: una, lenta, cuando los azulgrana tenían la pelota y buscaban un hueco ante una defensa muy metida atrás, prácticamente en su área. Era como un partido de balonmano o de waterpolo: pases horizontales, a un lado y a otro, pero sin profundidad. Y otra velocidad cuando la Roma robaba: el estadio estallaba, gritaba la gente y, sobre todo, Salah corría a toda velocidad, ganando la espalda a Jordi Alba y a Mathieu, que tenían que trabajar mucho para rectificar.

No se descolocaba la Roma ante el monótono juego de pase del Barça. Se calentaba Messi y buscaba el disparo desde lejos; se animaban los centrales a subir para tener superioridad o buscaba Piqué los cambios de juego a los laterales para sorprender por el lado en el que no estaba el balón. Pero nada. Enfrente había una roca. No había quién filtrara un pase ante tanto rival y, aparte del gol, sólo Messi tuvo una ocasión en la primera parte, tras una maniobra en el área, sin espacio, que terminó con un remate casi sin ángulo. El reloj jugaba a favor de los locales, que no se cortaban en despejar el balón lejos cuando hacía falta y que jugaban con la desesperación del Barcelona. Acabó la primera parte crecido el conjunto italiano y en la segunda se volvió al mismo guión, que pudo alterar Messi con un remate ante el que respondió perfecto Szczesny. El portero se lesionó poco después y en su lugar entró el ex sevillista De Sanctis. Pero para mala suerte la de Rafinha, que al minuto de entrar sufrió la entrada de Nainggolan por detrás y tuvo que irse entre fuertes dolores y con las manos en la cara. Tenía muy mala pinta.

Las lesiones pararon el ritmo y anestesiaron al Barcelona, que durante unos minutos no tuvo la pelota ni el control. Pero le quedaba un último estirón al campeón de Europa. Cuando digirió la situación, volvió a la carga. La Roma se fue descaradamente atrás y Messi recibía cómodo, de cara a portería, pero enfrente había diez jugadores locales. A punto estuvo de salir la clásica jugada: el «10» pasa a Alba, que llega por sorpresa y marca o asiste. Pero tampoco. Iniesta también estuvo cerca, y Neymar en un disparo desde dentro del área. Nada de nada.

- Ficha técnica:

1. Roma: Szczesny (Morgan de Sanctis, min.48); Florenzi (Torosidis, min.85), Rüdiger, Manolas, Digne; Nainggolan, De Rossi, Keita; Salah, Dzeko e Iago Falque (Iturbe, min.82).

1. Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Mathieu, Alba; Busquets, Rakitic (Rafinha, min.61) (Mascherano, min.64), Iniesta; Messi, Suárez y Neymar.

Goles: 0-1, min.21: Suárez. 1-1, min.31: Florenzi.

Árbitro: Björn Kuipers (Holanda). Amonestó con amarilla a Nainggolan (min.62), Piqué (min.75).

Incidencias: Encuentro correspondiente a la primera jornada del grupo E de la Liga de Campeones, jugado en el Estadio Olímpico de Roma, que presentó un lleno casi absoluto, excepto en la zona de los seguidores del Barça.