Monumento a Varane

El central fue el pilar de la defensa y marcó el gol del empate... Y de la esperanza. Diego López, portero titular, nada pudo hacer en el 0-1 azulgrana, obra de Cesc

Real Madrid y Barcelona firmaron tablas (1-1) en la ida de las semifinales de Copa; la vuelta en el Camp Nou queda lejos. El finalista está en el aire, cada clásico es exclusivo, no hay dos iguales y los pronósticos se derriten como el hielo al sol de los lagartos. El portero local fue Diego López, no Adán, cosas de «Mou», y los goles, de Cesc el primero y de Varane, el astro del encuentro, el del empate, cuando las ilusiones blancas se abrían paso a duras penas entre oscuros nubarrones.

Dos horas antes del comienzo, Fernando Burgos adelantó en Onda Cero la titularidad de Diego López, aquel canterano que no aguantó a la sombra de Casillas y emigró hace seis años. Cuando menos lo esperaba, volvió a casa. Era suplente de Palop en el Sevilla, con Míchel y Emery, y no dudó cuando le reclamó el Madrid. Llegó el viernes pasado, le presentaron el lunes y jugó el miércoles. Adán, el involuntario ojo del huracán que su entrenador provocó, en el banquillo. Ahora que Iker se ha lesionado, que juegue... Diego. Cosas de «Mou».

A Cruyff le daban también ataques de entrenador. El 1 de abril hizo debutar a Julio César Romero, Romerito para la posteridad, tres días después de haberle fichado para tres meses. Él buscaba un revulsivo y Núñez, un reclamo electoral. Aquel día jugaba el Madrid en el Camp Nou. Un clásico. Era el Madrid de la «Quinta del Buitre», llegaba líder y cuando cogió el Puente Aéreo de regreso a la capital se traía un empate a cero y casi todo el título. Romerito «sentó» en el banquillo a Lineker y fracasó. La presencia de Diego López anoche en la portería madridista tenía algo de «Dè javu»: un clásico, un fichaje de urgencia, debutante con horas de entrenamiento... Pero el portero, que ahora cuestiona la titularidad futura de Adán, como Mourinho la de Casillas, jugó bien. Encajó un gol que no pudo evitar, paró un par de ellos y tuvo suerte de que los rivales desviaran el tiro y de que justo delante de él se destapara un defensa central inmenso: Rafael Varane.

Mourinho planteó un partido sin remilgos ni concesiones, con la defensa rozando el círculo central, como la sitúa también el Bar-ça; sin olvidar que este partido tiene cuatro tiempos. Quedan dos. No empezó con una ofensiva desesperada; presentó al equipo mandón y con calma. A los 50 segundos vio Piqué tarjeta por hacer una falta a Cristiano al borde del área. Cristiano la ejecutó y Pinto paró con algunas dificultades. No volvió a cometer el Barcelona una falta en el primer tiempo, casi ni en el segundo.

Diego López tocó el primer balón a los 7 minutos, cesión de un defensa; y fue a partir del 11 cuando cambió el aspecto del partido. El equipo de Roura se despertó y empezó a generar peligro. Alba desperdició un lujo de Iniesta, la luz del Barça; Xavi estrelló una falta en el larguero (min 21); Pedro se encontró con el portero y Varane levantó el telón para el recital. Primero salvó sobre la raya el tiro de Xavi después de que Carvalho cediera el balón a... Cesc. Luego protagonizó un par de cruces monumentales que dejaron boquiabierto al mismísimo Messi. Messi, por cierto, en esta primera mitad no dio pie con bola. Siempre con alguien encima, salía de uno o de dos, pero terminaba contra un tercero. Perfecta la defensa madridista sobre el astro argentino.

Comenzó el segundo tiempo sin cambios, ni de hombres ni de esquemas. Se jugaba en 20 metros de la zona media, el famoso achique de espacios que explotó Sacchi, pero como ya las fuerzas no estaban intactas, los errores en el marcaje se multiplicaban. Benzema rozó por segunda vez la gloria, otro remate salió fuera; pero Cesc, después de que Callejón despejara fatal y deshiciera a continuación el fuera de juego, marcó el primer gol a Diego López, el debutante. Poco pudo hacer; volvió a verse comprometido poco después y apareció de nuevo, salvador, pletórico, inmenso, Varane, cruce milagroso con Cesc.

El Barcelona crecía, el Madrid se descosía y la eliminatoria adquiría tendencia azulgrana. Rozaba el gol, pero perdonaba. Tampoco mejoró el Real con los cambios de Modric por Callejón, cuya alineación inicial estaba justificada para ayudar a Essien en su banda frente a Jordi Alba e Iniesta; ni el de Higuaín por Benzema. El partido se torcía y a Cristiano se le resistía el gol, le faltaban centímetros para rematar.

Cesc y Pedro perdonaban, Diego López aguantaba y Varane, en el área contraria, cabeceó el centro de Özil y marcó entre Cesc y Piqué. Gloria a Rafael Varane, y un monumento si es preciso, y notable para el nuevo portero madridista, que con el 1-1 se anticipó a Messi y se ganó el sueldo al despejar gol y medio de Jordi Alba. Hay partido, aún dos tiempos.

Ficha técnica:

1 - Real Madrid: Diego López; Essien, Varane, Carvalho, Arbeloa; Khedira, Xabi Alonso; Özil, Callejón (Modric, m.58), Cristiano Ronaldo; y Benzema (Higuaín, m.63).

1 - Barcelona: Pinto, Dani Alves, Piqué, Puyol, Jordi Alba, Busquets, Xavi, Cesc (Thiago, m.85), Pedro (Alexis, m.76), Iniesta y Messi

Goles: 0-1, m.50: Cesc. 1-1, m.81: Varane.

Árbitro: Clos Gómez (comité aragonés). Amonestó a Carvalho (16), Callejón (41) y Xabi Alonso (89) por el Real Madrid, y a Piqué (1), Alves (72) y Puyol (81) por el Barcelona.

Incidencias: encuentro de ida de las semifinales de Copa del Rey, disputado en el estadio Santiago Bernabéu, con 83.000 espectadores en las gradas.