Fútbol

Mundial de Qatar 2022. España sobrevive a la angustia

Los japoneses remontaron en el comienzo de la segunda mitad el gol de Morata y la Roja se vio fuera del Mundial durante unos minutos

La selección llegó a estar eliminada durante unos minutos en la segunda parte y acabó segunda de grupo
La selección llegó a estar eliminada durante unos minutos en la segunda parte y acabó segunda de grupo FOTO: José Méndez EFE

La goleada inicial a Costa Rica ha salvado a España de marcharse a casa antes de lo previsto. La selección deslumbrante del primer partido se vio agarrada a la diferencia de goles para seguir al menos unos días más en Qatar.

A punto estuvo de tirar el Mundial en dos minutos de despiste. Japón desarmó a la Roja y demostró que la victoria ante Alemania no era una casualidad. Apretó en el comienzo de la segunda parte y aprovechó los nervios y las imprecisiones de la defensa española para remontar el gol de Morata, que había abierto temprano el camino de lo que se imaginaba una cómoda victoria.

Pero los errores en la salida del balón dieron vida a los japoneses. Un pase de Unai Simón a Balde al borde del área acabó en los pies de los asiáticos. Un zurdado de Doan llevó el empate al marcador y los nervios al juego de España.

Era un empate que llegaba de la nada, de una realidad paralela a la del partido. Pero España se sintió frágil y su futuro quedó en manos de los japoneses. Un fallo colectivo de la defensa abrió el paso al gol que ponía por delante a Japón. Mitoma salvó un balón que parecía irse por la línea de fondo en todas las repeticiones del videomarcador y Tanaka llegó para empujarla sobre la línea de gol con la ayuda de Rodri.

El videoarbitraje tardó en decidir que la pelota no había superado la línea de fondo y cuatro minutos después los japoneses podían celebrar que seguían en el Mundial.

España se vio por debajo en el marcador y fuera del Mundial. Una sensación que no ayudaba a mantener la calma de las que había disfrutado en la primera mitad. Porque hasta ese pequeño huracán provocado por los japoneses la Roja había disfrutado de un partido como los de antes, de esos en los que acumula la posesión del balón sin que el portero rival se vea muy afectado por ello. Pero que se solucionan con un gol y con una hora de balón en la nevera.

El gol ya lo tenía, de Morata, y la posesión, también. La defensa japonesa se protegía con un 5-4-1 que se apretaba contra su área para no dejar espacio. Para el gol del «7», que lleva tres en los tres partidos que ha jugado la selección, tuvo que romper Gavi por el costado derecho. Y del triángulo que formaba el centrocampista del Barcelona con Nico Williams y Azpilicueta salió el centro de Azpi que remató Morata.

España llegó a acumular el 80 por ciento de la posesión, pero le costaba abrir las línea de la defensa japonesa, que se protegía con un 5-4-1 que se apretaba contra su área para no dejar espacio por el que pudieran entrar los jugadores de Luis Enrique.

No hacía falta mucho más. Con la pelota y la ventaja, el pase a octavos estaba hecho. Pero España se desarmó por completo por la presión y la velocidad de los jugadores japoneses. La selección de Luis Enrique no sabía cómo responder a la nueva realidad que se le planteaba.

Además, ya había avisado de su inconsistencia en la que debe ser una de las bases de su juego. Entre Unai Simón y Pau Torres comprometieron varios balones cuando intentaban sacar la pelota jugada. Maeda estuvo a punto de robar la pelota al portero español cuando intentó regatearlo en el área pequeña. Y en una de esas llegó el empate.

Los dos tantos llegaron por el lado de Balde y Luis Enrique intentó recuperar el orden lógico del equipo con la entrada de Jordi Alba por su compañero en el Barcelona. Era una manera de ganar opciones en ataque y recuperación en defensa.

Antes se había ido Morata, al que Luis Enrique reclamó algún esfuerzo más en la presión defensiva, y España volvió a jugar con un falso nueve con la entrada de Asensio.

El seleccionador apuró sus opciones con la entrada de Ansu Fati, que se estrenaba en el Mundial y jugaba sus primeros minutos con la Roja dos años después. Era el momento de tomar medidas desesperadas mientras los españoles miraban con un ojo al césped y con otro a lo que sucedía en el otro partido del grupo.

La selección arrolladora de los primeros días y la dominadora del primer tiempo contra Japón se convertía en un manojo de dudas y de nervios. Era un grupo que ya no estaba tan seguro de lo que hacía.

Lo mejor para el equipo que dirige Luis Enrique es que ahora empieza de cero, como todos. El Mundial se juega ahora cada noventa minutos. Lo peor es que la autoestima es ahora mas frágil.