Fútbol

Real Madrid-Betis (0-0): Últimos minutos con Marcelo

El brasileño, que todavía no ha dicho que se va, jugó sus últimos minutos sobre el césped del Bernabéu en un partido sin más historia... Y sin Bale

El extremo brasileño del Real Madrid Vinícius Jr durante el encuentro de la jornada 38 de LaLiga entre Real Madrid y Real Betis, este viernes en el Estadio Santiago Bernabéu, en Madrid.
El extremo brasileño del Real Madrid Vinícius Jr durante el encuentro de la jornada 38 de LaLiga entre Real Madrid y Real Betis, este viernes en el Estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. FOTO: Rodrigo Jiménez EFE

Acabó el partido y Marcelo se arrodilló. Más bien cayó al suelo de rodillas. No lo ha dicho, pero todos sonaba a adiós. Luego se fue abrazando a todos sus compañeros, ante el aplauso del Bernabéu. No fue muy largo ni muy emotivo porque queda París y porque el futbolista no ha sido tajante con su marcha, aunque estaba en el ambiente.

Cuando salió al campo Joaquín, muy aplaudido también, al primero que se encontró fue a Marcelo y ambos se dieron un abrazo. Dos veteranos, dos clásicos de LaLiga y dos de los grandes talentos que ha habido en el fútbol en los últimos años. Después, al final, se hicieron la ola uno al otro. Joaquín va a seguir porque la emoción de ganar la Copa le ha empujado a seguir un año más y el Betis ha considerado que está bien. Marcelo acaba contrato en junio, fue el que subió a Cibeles con el trofeo de LaLiga y el sábado puede ganar la Champions. Y todo lo que sucedió en el Bernabéu sonó a agradecimiento, al cariño que ya ha hecho poso y, sobre todo, a adiós.

Se le aplaudió cuando salió a calentar en la banda, en la segunda parte y el devolvió el cariño tocándose el corazón, donde el escudo. Llegó en invierno de 2007, con 18 años, despistado, pero con la determinación de triunfar en el Real Madrid y se marcha en 2022, como capitán, con más títulos que nadie y, por ahora, con cuatro Champions. Si hubiese podido elegir un sueño que cumplir, no se hubiese atrevido a tanto. Cogió el relevo de Roberto Carlos y le ha superado. Un jugador con una sonrisa casi siempre y con un talento descomunal cuando enfilaba el área contraria. El Bernabéu, que durante toda su carrera ha sido crítico con sus problemas defensivos, guarda la memoria de lo bueno, que es abundante. Los jugadores llegan, ganan, se van,p ero algo de ellos queda en la memoria de los que le vieron. No se olvida a quien te ha hecho feliz tantos ratos.

Salvo sorpresa mayúscula, Marcelo se despidió de su casa, donde alcanzó la madurez, en un partido sin más historia que coleccionar una buena despedida. Con él al campo también salió Isco, pero el andaluz, por diversas razones, no ha dejado la misma huella. Su empatía con la grada ha sido menor y su estancia en el equipo también ha sido menor. Pero estuvo en el campo, no como Bale, que no quiso probar si su adiós al estadio en el que tanto ha jugado le iba a despedir con aplausos o con pitos. Por si acaso el galés no se vistió de corto. Se marcha en silencio, frente a todo el ruido que generaron su llegada y sus goles en su primera temporada, la de la Décima.

El Real Madrid se despide del Bernabéu y de la Liga ante el Betis, en un encuentro en el que los dos llegan sin jugarse nada en cuanto a la clasificación. Los blancos ya son campeones y los sevillanos no pueden alcanzar ya los puestos de Champions.