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Saúl Craviotto: “La pandemia me enseñó que vivía demasiado estresado y que a veces hay que echar el freno”

El piragüista explica el duro camino a Tokio, con un año extra de preparación y la incertidumbre del covid. Será uno de los abanderados y puede hacer historia con su quinta medalla

Saúl Craviotto será el abanderado de España, junto con Mireia Belmonte, y buscará en Tokio su quinta medalla olímpica
Saúl Craviotto será el abanderado de España, junto con Mireia Belmonte, y buscará en Tokio su quinta medalla olímpicaSzilard KoszticsakEFE

Saúl Craviotto (Lérida, 36 años) será uno de los abanderados de España en los Juegos de Tokio, junto a Mireia Belmonte. Espera ser (más) leyenda conquistando su quinta medalla olímpica, con el K4 de piragüismo. Si lo logra igualaría el récord de David Cal. Policía, ganador de MasterChef, deportista... Explica sus sensaciones antes de una cita que pasará a la historia.

–¿Qué significa llevar la bandera?

–Es lo más bonito que voy a vivir en mi carrera deportiva, es algo muy simbólico y estoy deseando vivirlo... Hasta que no lo haga no te sabré responder, pero ya te digo que tiene muy buena pinta. Es lo máximo a lo que se puede aspirar.

–¿Cómo es la ceremonia inaugural para los deportistas?

–Yo sólo estuve en la de Pekín; en Londres y Río no pudimos ir, fui a la de clausura. Es una maravilla, una sensación muy bonita, especial y, bueno, ésta no sé cómo va a ser, no habrá público... Pero va a ser bonito igual.

–Aunque sean deportes distintos, ¿hay una sensación de equipo en los Juegos?

–Sí, sí, sí. Lo bonito de los Juegos precisamente es eso, cuando saca medalla España no se ve como medalla para taekwondo, para piragüismo... Nosotros vemos medalla para España, estamos viendo el ránking en el medallero... Es algo bonito, vamos como España.

–¿Qué ha supuesto para usted David Cal, al que puede igualar con cinco medallas?

–Ha supuesto y supone, es el referente número uno, el que nos quitó el miedo a ganar a todos los piragüistas y, bueno, nosotros le seguimos la estela. Además, es una bellísima persona y un gran amigo, así que, encantado.

–Se habla de unos Juegos, raros, distintos o inolvidables por todo lo que ha sucedido. ¿Cómo los definiría a priori?

–Depende, no sé lo que me voy a encontrar, a priori pinta bien, incluso para la humanidad, para todo el mundo, es como un símbolo también que se celebren estos Juegos después de un año y medio de restricciones, de no poder salir a la calle, de cuarentenas... Es un poco dar a conocer al mundo que poco a poco la rueda va girando; también es ilusión para la gente. Creo que va a ser muy emocionante, y para nosotros, cuanto más duro es el camino, la satisfacción es mayor. Ha sido un ciclo olímpico súper largo, con un año más, que eso para la preparación física, mental y de todo ha sido duro. Yo creo que va a ser la leche, pero ya veremos.

–Ese año de más algunos deportistas han dicho que les iba bien, otros que mal... ¿Y usted?

–Sinceramente no lo pienso mucho. El año pasado estaba en muy buen estado de forma y este año, también. Hemos ido a la Copa del Mundo y hemos ganado la medalla de oro. La verdad es que estamos bien, los años no me han afectado a mí, que soy el mayor del K4; a los demás les da igual que les metan un ciclo de cuatro años o de siete, son jóvenes y aguantan todo. Yo es verdad que con 36, todos los años que vayan pasando se supone que me puedo ir estancando, físicamente ir a peor, pero me estoy encontrando muy bien.

–En la pandemia, ¿ha descubierto algo de Saúl que no conocía?

–La verdad, lo que he descubierto en esta pandemia es que vivía demasiado estresado antes, agobiado, estaba a mil historias, a mil viajes... No hay nada positivo con la desgracia que ha sucedido, pero por quedarme con algo, ha sido que a veces es bueno parar, darle al reset y disfrutar de las pequeñas cosas. Valorar cosas como ir al cine, poder pasar una tarde con tu hija... Cuando antes estabas pendiente del móvil o lo que fuera. En esta pandemia yo he descubierto que a veces hay que echar el freno.

–Usted sabe lo que es pasarlo mal. En su libro cuenta que alguna vez hasta pensó en dejarlo...

–Pensar en retirarme lo pienso varias veces durante el día, ja, ja, ja. Y más en la época de carga de trabajo, que estás reventado... Momentos duros en los que no consigues los resultados ha habido tres o cuatro, tienes bajones, como todo el mundo, no somos robots, pero la verdad es que en este tramo final de la pandemia, no me he planteado retirarme.

–El ciclo olímpico ha sido de cinco años, el próximo será sólo de tres...

–Eso es lo que me está vendiendo mi entrenador, esa misma frase, que son tres años, quiere que aguante... Ya veremos, de momento vacaciones. Es lo que te decía, físicamente estoy bien y mentalmente, también. Descansaremos y nos plantearemos seguir.

–En pandemia volvió a patrullar para ayudar, aunque no quería que se hablara mucho de ello...

–Tuvo repercusión y, a ver, no es que me pareciera mal, pero no me sentía cómodo. Al final es mi trabajo, igual que los periodistas en pandemia salíais a trabajar a la calle, en los supermercados, los sanitarios... Yo soy policía y había titulares ahí... «Craviotto, héroe». Me daba hasta vergüenza, sobre todo por mis compañeros. Es mi trabajo, no he hecho nada especial.

–¿Sus hijas son conscientes de quién es su padre?

–La pequeña sabe que hago piragüismo y tal, pero tampoco se entera mucho, mucho. La mayor, sí, va a hacer siete años. Además, cuando estaban acabando el cole fue la semana del deporte e hicieron un álbum con imágenes mías... Ella sabe perfectamente que su papá va a los Juegos y lo que se juega.

–Su padre también fue piragüista, ¿qué le enseñó?

–Todo. Mi infancia la he vivido con el piragüismo. Todas mis vacaciones desde chiquitín, ir con el Renault 11 que teníamos y la piragua en la baca. Era como el pack. Ese coche lo recuerdo con la piragua en la baca, íbamos a Pirineos, de aquí para allá...

–¿Sigue cocinando mucho?

–En la pandemia le di caña, pero ahora bastante tengo con darle a la pala. Los fines de semana sobre todo me hago mis arrocitos, mis parrillas, mis historias. Algo quedó, pero no al ritmo y al nivel de MasterChef.

–¿Su último plato estrella?

–Una fideuá, me quedó buenísima. Y el arroz. Es complicado cogerle el punto al arroz, eh, y lo tengo bien pillado.