Deportes

Quinn, “futboliste” que cumplió el sueño de Irene Montero, reabre el debate: ¿Si no se siente mujer qué hace con un oro femenino?

Se colgó el metal dorado después de que Canadá venciera a Suecia en la final del torneo femenino de fútbol de Tokio 2020 y ha reabierto la polémica del “no binarismo” en el Deporte

Rebecca Quinn
Rebecca QuinnInstagramLa Razon

La llama olímpica ya no ilumina Tokio. En una emotiva ceremonia de clausura el movimiento olímpico se despidió ayer de la capital japonesa y saludó a París 2024. Los Juegos Pandémicos y de la esperanza concluyeron con la bienvenida a los Juegos Paralímpicos que arrancarán el día 24 de agosto. Concluyen así 16 días de competición que han dejado emoción, récords, curiosidades y medallas para la historia.

Este último caso ha sido ha sido el de Rebecca Quinn, la jugadora o “jugadore” de la selección de Canada, se ha convertido en la primera deportista transgénero y no binaria en ganar la medalla de oro en unos Juegos Olímpicos después de que su equipo venciera en la final del torneo femenino a Suecia en los penaltis (2-3).

El “todes” de Irene Montero se hizo visible en Tokio

La centrocampista de 25 años que milita en el OL Reign de la National Women Soccer League tiene una larga trayectoria con la selección canadiense, en la que debutó en 2014 y con la que ganó la medalla de bronce en Río 2016 y también estuvo presente en el Mundial de Francia 2019. Pero no fue hasta septiembre del año pasado cuando anunció a través de su perfil de Instagram su identidad como persona transgénero no binaria y comenzó a utilizar los pronombres neutros They/Them.

He vivido abiertamente como una persona trans con la gente que amo durante muchos años y siempre me pregunté cómo sería cuando lo hiciera públicamente”, dijo el día que habló en sus redes sociales de su identidad de género y aseguró que una de las razones fue “porque estaba cansada de ser maltratada” y animaba a las personas que se sentían igual a contarlo sin miedos.

Pero ¿que significa ser “no binario”? Cuando la ministra de Igualdad, Irene Montero, pronunció aquellas polémicas frases de “todas, todos, todes” e “Hijos, hijas, hijes”, bien podría estar refiriéndose al “futboliste” canadiense. Y es que el género no binario es un concepto utilizado para describir a una persona cuya identidad de género no es ni hombre ni mujer, de ahí el “todes” para referirse a este tercer género.

Quinn, que tiene un título universitario en Biología, brilla como mediocampista y no solo logró llevar a su equipo a lo más alto, sino que consiguió aún mayor visibilidad para el mensaje que quiere transmitir a la sociedad. Su activismo por la visibilización de la comunidad LGBT, así también como sus méritos deportivos, le valieron ser una de las personalidades más destacadas de Tokio 2020 pero también el centro de la críticas.

“¿Es real esto que acaba de pasar?”, escribió Quinn en sus redes sociales tras lograr el máximo mérito con su selección. Horas después de terminado el reñido partido ante el elenco europeo, publicó una foto suya en el podio sonriente y con la medalla colgando de su cuello. Una imagen que se ha convertido en un símbolo, no solo de la cita asiática, sino también de la conquista de derechos por parte de las personas trans en el mundo deportivo.

¿Medalla de oro femenina sin sentirse mujer?

Si embargo, su éxito no ha estado exento de polémica y ha reabierto el debate del “no binarismo” en el Deporte. “Si Quinn no se siente mujer ¿Por qué lleva colgado al cuello un oro femenino?” comenzó a resonar tras la victoria de Canadá reabriendo un debate que promete traer cola y que rápidamente se trasladó a la redes sociales.

“Si #Quinn ha optado por no ser “mujer”, ¿por qué diablos está #Quinn jugando en la categoría de mujeres? Te excluiste, cariño. ¡Ve a jugar en el de hombres! TÚ hiciste la elección. Nadie forzó ese error. #No gracias”, “Ya está bien. Que creen su propia categoría” o “¿Si tengo 25 pero me siento con 16, puedo jugar el mundial sub-17?”, podía leerse en lo cientos de comentarios que corrieron como la pólvora en Twitter.

Y es que si hay algo supuestamente binario es el deporte. Las competiciones son entre mujeres o entre varones, ¿Qué pasa entonces con las personas no binarias? ¿Podemos repensar esas categorías del deporte? ¿Tienen fundamento científico?

Tan arraigado está el binarismo en la sociedad y en el deporte, que las pruebas de sexo en el COI son comunes para las atletas, con la particularidad de que, al menos hasta la actualidad, solo se realizan a las mujeres. Fueron obligatorias desde 1968 hasta 1992, cuando quedaron como una opción, “por si acaso”.

Desde 2004, los atletas transgénero pueden competir en los Juegos Olímpicos. Aquellos que han hecho la transición de mujer a hombre pueden hacerlo sin restricciones. Sin embargo, las pautas actuales del Comité Olímpico Internacional, publicadas en noviembre de 2015, las mujeres transgénero estatales (aquellas que han pasado de hombre a mujer) deben suprimir los niveles de testosterona durante al menos 12 meses antes de la competición.

En atletismo, el fallo más reciente del Tribunal de Arbitraje Deportivo permitió la restricción de los niveles de testosterona en corredoras para proteger «la integridad del atletismo femenino», pero planteó preocupaciones sobre cómo se aplicarían esas reglas. No existen, en cambio, pautas explícitas del COI para los atletas no binarios, aquellos cuya identidad de género cae fuera de las categorías de hombre o mujer. El COI asegura que está intentando encontrar el equilibrio correcto de competencia justa y equitativa, sin excluir a los atletas trans de la oportunidad de participar. ¿Debería existir entonces una categoría no binaria? El debate sigue abierto.