Un Bolt «más humano» logra la triple corona en 100

El jamaicano se impone a Gatlin y De Grasse en la prueba reina de los Juegos Olímpicos con una marca más humana (9.81)

Usain Bolt de Jamaica celebra su victoria hoy, domingo 14 de agosto de 2016, en la final de 100 m masculino

El jamaicano se impone a Gatlin y De Grasse en la prueba reina de los Juegos Olímpicos con una marca más humana (9.81)

Silencio. Móviles preparados. Sólo se oye un helicóptero en el aire, de los de vigilancia, pues el estadio olímpico Joao Havelange está rodeado por el ejército. Son los 100 metros, la prueba reina de los Juegos Olímpicos. Y Usain Bolt está en la pista. Acababa de asombrar con unas semifinales en las que había hecho 9.86 con un frenazo en los metros finales. La final parecía suya y la marca prometía. Chupado. Buscaba la triple corona en el hectómetro, lo que no ha hecho nunca nadie, y su séptima medalla olímpica. Suena el disparo y el silencio se convierte de repente en un hervidero de gritos. Los móviles empiezan a funcionar. Vídeos desde todos los rincones del estadio. Los «flashes» iluminan más el tartán azul. Son algo menos de 10 segundos, un suspiro, pero en ese poco tiempo se puede disfrutar mucho. Bolt es el ídolo y al ser presentado por los altavoces apareció con los brazos en cruz. Los abrió después y señaló al cielo. «Bolt, Bolt, Bolt», gritan los aficionados. Ajustó los tacos de salida y ensayó una. Señaló al público. Lo tiene en su mano. Y el público sufre cuando ven que la carrera no ha comenzado bien para su héroe. Gatlin toma ventaja y parece que va a conseguir lo que no es posible: vencer a Usain Bolt, el mejor velocista de la historia. Aguanta el estadounidense, muy pitado por su pasado con el dopaje, como sucedió en la piscina con la rusa Efimova. Aguanta un poco más, pero en los últimos metros su cuerpo no puede mantener la velocidad. El de Bolt sí. Sigue en la fase de aceleración cuando los demás sufren. Desde atrás, los adelanta a todos. Otra vez campeón, aunque con una marca más humana, de 9.81. No le desmoraliza el registro. La gloria olímpica vale más. Seguramente ya no pueda reducir los 9.58 que tiene como plusmarca universal en el hectómetro. Da la vuelta de honor hace su gesto del arquero y agota las baterías de algunos móviles, que no querían perder detalle. La primera tarea que se había propuesto en Río la ha conseguido. Ahora quiere el tercer oro en los 200 metros y también en el relevo 4x100.