¡La que armaste, «Flaco»!

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Gracias, «Flaco», por lo que nos dejaste. Nunca lo podrás imaginar. Tu legado es revolucionario. El juego, en la manera de sentirlo, de disfrutarlo, fue un paso hacia el más allá. Cambiaste todo. Y esto sólo lo pueden hacer unos pocos: girar el curso de la Historia. Veníamos de los años 70, donde el talento estaba por encima del juego colectivo: los Pelé (O Rei), Rivelino, Gerson... rompían los moldes establecidos (individualidades). El «catenaccio» italiano era el contrapunto: fútbol de rigor, de marcajes y de contacto. Irrumpiste de forma electrizante, abanderaste algo diferente, lleno de valentía, compromiso y creatividad. Nace la «Naranja Mecánica», donde aquel flacucho número 14 encandiló al mundo y renovó las tácticas, porque había nacido el fútbol total.

Siempre fuiste un alumno aventajado, primero con Rinus Michels. Luego llega el Barça, España, y haces de los culés uno de los equipos más grandes de Europa. Los que no te han visto jugar se lo han perdido y recurrirán a los vídeos de forma fría. Eras fino, estilista, genial, veloz, una ráfaga de talento sobre el césped. Hoy eres leyenda. Hoy nos dejas físicamente, lloramos tu muerte, pero eres tan diferente que hasta la fecha de partir la elegiste: Jueves Santo, casi en la Resurrección, como la que protagonizaste en el fútbol. Johan, nos dejas tu filosofía, el buen gusto, el riesgo, el balón, tu amante, tu querida, tu protagonista; el tiquitaca, el pase, el rondo... el Barça.

Filosóficamente, tu idea adoctrinó la nueva era y el despertar del Barcelona. Llegaron los títulos. Europa y el mundo se rindieron. Éste es tu patrimonio. No te lo llevas, eh, lo dejas (vive) para la posteridad. Hacer un análisis con movimientos, variantes y lo que inventaste no tendría espacio en este texto, pero lo intentaré. Tu línea de tres defensas con circulación rápida, donde priorizabas la velocidad en detrimento de la estatura y el juego aéreo. Fuiste un adelantado con la importancia del juego con los pies del portero. El famoso «4»: Guardiola, Busquets, Xavi, Milla... Una piedra angular para movilizar todo el sistema, que otorgaba salida limpia de balón, equilibrio en la sala de máquinas y control de los ritmos. La segunda línea, donde buscabas la posesión de balón y la ruptura sorprendente hacia zona de gol. Si hay un signo de tu sistema es el «4» y la amplitud, con dos extremos muy abiertos: Stoitchkov, Goikoetxea, Finidi... Y la figura del delantero centro, que jugaba como una bailarina entrando y saliendo en el espacio para la llegada sorpresiva de alguien desde segunda línea. Los detractores decían que la tuya era una táctica temeraria, vulnerable en defensa, pero se olvidaban de que tu sello era marcar siempre un gol más que el contrario.

«Flaco», estudiarán, harán conferencias, incluso tesinas, no te vas. Nos vigilas. Hablar de jugar bien es invocarte; hablar de táctica, tu filosofía. Un humilde colega te dice: «Gracias, genio. Te conocí y te disfruté».