Vuelta a España

La voluntad de Chaves

El colombiano, que estuvo un año sin correr por una caída, es el primer líder “real” de la Vuelta

Esteban Chaves celebra el jersey rojo
Esteban Chaves celebra el jersey rojo

¿Cómo voy a ser ciclista si ni siquiera puedo levantar el brazo para comer?, se preguntaba Esteban Chaves hace apenas dos años. El colombiano, ahora líder de la Vuelta, pensaba entonces en retirarse del ciclismo. Una caída en el Tour de Laigueglia le provocó un traumatismo cranoencéfalico, problemas de equilibrio por un golpe en el oído, una fractura de clavícula y una alteración en el nervio del brazo derecho. Motivos suficientes para tenerlo casi un año, 358 días, parado. Desde su caída hasta que reapareció en la Challenge de Mallorca del año pasado.

Esteban –que se llama Johan Esteban, aunque el Johan prefiera eliminarlo- apenas recuerda nada de aquella caída. “Sé que fue en una curva a la izquierda”, ha explicado alguna vez. Y en ese giro terminan sus recuerdos. Lo siguiente que se le viene a la memoria es el reposo en una cama de hospital y el deseo de hablar con su familia. Le dijeron que ya había hablado dos veces con ellos, pero de eso tampoco se acordaba.

Eso era en el comienzo de 2013, cuando Chaves era un prometedor ciclista del Team Colombia que había ganado el Tour del Porvenir y la subida a las Lagunas de Neila en la Vuelta a Burgos. Argumentos suficientes para que el Orica se fijara en él. Los australianos no cambiaron de idea después de la caída. Le ofrecieron todas las facilidades para recuperarse, él eligió dónde hacer la rehabilitación y con quién. Estaban dispuestos a pagarle el viaje y el tratamiento donde él eligiera. Sólo tenía que pedirlo. Pero no se atrevió. “No podía pedirles más”, dice.

La caída consiguió borrarle esa sonrisa de la que nunca se separa. Pero terminó recuperándola, y también la movilidad del brazo, aunque no totalmente. “Tengo un 80 por ciento”, explica, “pero para montar en bicicleta no tengo ningún problema”. Ese 20 por ciento que le falta para disponer del brazo a pleno rendimiento no fue un obstáculo para ganar ayer en la primera etapa “real” de la carrera y vestirse el maillot rojo de líder.

Su jefe, Neil Stephens, había inspeccionado el recorrido en mayo y pensó que era una buena oportunidad para Chaves. Al colombiano ya se le esperaba el año pasado. Hizo una gran primera parte de la Vuelta, pero acabó desfondado. “Queríamos estar bien colocados abajo, en el comienzo del puerto. Pregunté cómo iba Esteban y me dijeron que pletórico”, dice Neil. Y el Orica se puso a trabajar para un triunfo que, quizá, sólo esperaban ellos. “Es una victoria muy bonita. Espero que Chaves pueda hacer cosas bonitas en la general”, añadía. “Estamos muy orgullosos de llevar este maillot”.

Chaves no fue el primero en arrancar. Antes, cuando todo el mundo esperaba a Valverde, saltó Quintana. Y detrás de él se fueron Meintjes, Dumoulin y Nicolas Roche. Meintjes duró poco en el grupito, aproximadamente el tiempo que tardó Chaves en llegar. Quedaban dos kilómetros y el colombiano del Orica parecía el más fuerte. Reventó a Quintana primero, luego a Roche, y sólo le aguantó Dumoulin. “Me entró el vértigo”, confiesa el colombiano. “No podía tirar todo el último kilómetros porque entonces sabía que no iba a ganar”. Se frenó, y con él, Dumoulin. El holandés parecía más potente, pero terminó desfondado después de la siguiente arrancada de Chaves. “Es increíble”, asegura. “Ahora sí nos planteamos objetivos diferentes en la general. Queremos retener el maillot el mayor tiempo posible”. Es su manera de agradecer al equipo la confianza.