Mads Pedersen, sorprendente campeón del mundo de ciclismo

Mads Pedersen es el sorprendente campeón del mundo. El oro llevaba el nombre de Matteo Trentin, pero sus piernas no pudieron firmarlo. Era el gran favorito una vez que se habían quedado sólo tres hombres en cabeza. El danés Mads Pedersen y el suizo Stefan Kung eran sus compañeros de aventuras. Van der Poel se descolgó primero y Gianni Moscon, algo más tarde, después de desfondarse trabajando para Trentin. Kung aceleró en los últimos kilómetros para asegurar su medalla. Pedersen pareció quedarse, pero consiguió permanecer en el grupito.

Trentin era el más fuerte para el esprint. Sólo debía elegir el momento, que llegó a 200 metros para el final. Pero Pedersen lo pasó por la derecha con una facilidad inesperada. La sensación de Trentin era que había perdido el oro. La de Pedersen que tendría que esperar un rato para créerselo. Kung disgfrutaba de su medalla de bronce en un campeonato durísmo. “Todos íbamos al límite”, dice el nuevo campeón del mundo.

El tiempo obligó a eliminar algunos tramos. Se eliminaron dos subidas, se recortó el recorrido en 20 kilómetros. En teoría, el resultado final generaba una carrera más “suave”. Pero las condiciones meteorológicas condenaron a Valverde. La lluvia y el frío pueden con él, le bajan la temperatura corporal hasta límites enfermizos, le paralizan las piernas, las manos y el alma. Y le obligaron a echar pie a tierra antes de tiempo. Quedaban pocos de 100 kilómetros para la meta, se habían cumplido casi dos tercios de la carrera, pero no pudo. Se bajó de la bicicleta con síntomas de hipotermia y se fue al hotel a meterse bajo el chorro de agua caliente para entrar en calor.

Sus ilusiones y las de la selección española quedaron sepultadas por el agua. “Estaba helado y he dicho a los compañeros que no podía seguir. Ha sido un Mundial de locos. Lo he intentado pero no ha podido ser. Es una lástima despedirse así del arcoíris, pero ya se sabía que iba a ser un Mundial muy exigente”, se lamentaba el campeón del mundo en 2018 en declaraciones a Ainara Hernando para la revista “Ciclismo a Fondo”.

Alaphilippe nunca estuvo en la pelea. Otros favoritos, como Gilbert, se fueron al suelo y también quedaron sin opciones mucho antes de lo previsto. El joven Evenepoel, convertido en su guardaespaldas, se quedó con él con la intención de devolverlo al grupo principal. Pero no tuvo premio su esfuerzo.

Tampoco el de Van der Poel. Los favoritos iban cayendo, aunque en el caso del holandés sólo fue víctima de su propio esfuerzo. Hizo una exhibición para alcanzar a Matteo Trentin en el grupo de cabeza y después siguió mostrándose. Es su estilo, no sabe esconderse, y sus relevos, más fuertes que los del resto, lo acabaron condenando. Quedó fundido, vacío, perdió pie con los primeros y todas las opciones de ganar el oro para el que muchos lo señalaban. Van der Poel entró en meta a casi once minutos del ganador. Quería repetir sus duelos con el italiano en la Vuelta a Gran Bretaña, que finalizó hace dos semanas. Tres veces se midieron en los esprints y tres veces ganó Van der Poel, el nieto de Poulidor, el hijo de Adrie van der Poel, medalla de plata en el Mundial del 83 por detrás de Greg Lemond. A Trentin no le quedó más remedio que reconocer la superioridad de su rival.

Pero el campeonato del mundo es otra cosa. Es una prueba de resistencia física y mental, una de las carreras más exigentes de la temporada. Y más aún en las condiciones climáticas de Yorkshire. Al talento para montar en bici había que añadir cierta facilidad para la natación e incluso el buceo. Y nadie parecía mejor que Trentin. Pero apareció Mads Pedersen para robarle el oro. El nuevo dueño del arcoíris, el heredero de Alejandro Valverde.