Motociclismo

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Pol Espargaró: «MotoGP es muy bestia»

Entrevista al piloto Yamaha Tech3

Pol Espargaró: «MotoGP es muy bestia»
Pol Espargaró: «MotoGP es muy bestia»larazon

Cuando Yamaha fichó a Pol Espargaró (Granollers, 1991) lo hizo pensando que era el piloto de su generación con más potencial para competir con Márquez en los próximos diez años. Él prefiere no verlo así y se toma con calma su primer año en MotoGP, donde progresa adecuadamente. Tras unas primeras citas complicadas, en Le Mans fue segundo en la parrilla y cuarto en carrera y ayer, una caída en la Q2 le impidió mejorar el quinto lugar desde el que saldrá hoy en Mugello.

–¿Yamaha le fichó por ser el mejor «anti-Márquez»?

–Sinceramente intento no pensar en ello, porque Marc no es el único rival, me han fichado para intentar ganar a todos: Valentino, Jorge, Dani, Bautista, Bradl... Creo que fijar el objetivo en uno solo, por muy bueno que sea, es una tontería. Tenemos que intentar superar a todos los que podamos, si llegamos a Márquez, pues estaría genial, pero no es el objetivo de este primer año.

–Sí es un elogio, ¿no?

–Por supuesto, y gusta que te vean capaz de luchar con el que ahora está ganando. Es genial, pero ahora mismo llegar a él es muy complicado, ni siquiera las motos oficiales lo hacen y yo soy un «rookie». Está bien que me exijan y que crea en mí mismo, pero metas tan altas en el primer año pueden quemarte.

–¿Cómo es MotoGP?

–Es una categoría complicada, pero al probar la moto te das cuenta de que es más fácil de conducir de lo que habías imaginado. Aunque la potencia es grande y MotoGP es muy bestia, se conduce bastante suave y eso te ayuda muchísimo a entender todo lo antes posible.

–Decía Marc cuando llegó a la élite, que hay que «currar» más que en Moto2, por ejemplo.

–Sí, se trabaja más. Hay muchos más parámetros que controlar y que en Moto2 no existían. Aquí puedes cambiar el control de tracción, el reglaje de las marchas... La capacidad de maniobra del piloto es mucho mayor.

–¿Dónde está la clave para tener éxito entre los más grandes?

– Lo complicado en esta categoría es poner la moto a punto en el poco tiempo que hay en cada Gran Premio. Los pilotos «top» van tan rápido en carrera porque son capaces de afinar su máquina antes que el resto. Van haciendo ese trabajo sin que te des cuenta.

–Los circuitos son los mismos, pero ¿cambia mucho la trazada con las motos grandes?

–Cambia todo. La moto pesa más, y tiene tantos caballos que el tiempo entre curva y curva es mucho menor. Cuando vas a frenar, ya estás dentro del giro. Es mucho más exigente, al principio no hay tiempo para pensar. Exige reacciones mucho más rápidas.

–¿En qué momento se encuentra usted personalmente?

–En proceso de adaptación, que es muy largo. Nunca dejas de aprender cómo funciona esta moto, pero realmente espero ver dentro de poco que he aprendido y estamos siempre adelante tanto los viernes y sábados como los domingos. Parece que los demás se están paseando en los entrenamientos y cuando llega la carrera aprietan todos a tope.

–¿De momento lucha contra sí mismo en lugar de hacerlo contra el resto de rivales?

–Uno mismo es el que se pone la presión para ganar y hacerlo mejor. En mi caso nadie me empuja como lo hago yo. Nadie me puede inculcar más ansia de mejorar que la que yo tengo, porque he nacido así. Me meto mucha presión, más de la que pueda llegar de fuera.

– Cuando probó en pretemporada por primera vez su Yamaha quedó fascinado...

–La primera vez me pareció todo más fácil de lo que era. Llegas a hacer un buen tiempo muy rápido, pero mejorarlo es durísimo.

–Con lo complicado que es adaptarse a MotoGP, ¿cómo se explica lo que ha hecho Márquez nada más llegar?

–Hay que estar en su situación para entenderlo. No sé cómo funciona su equipo, ni su moto, ni su cabeza para poder contestar a esta pregunta. Lo que es cierto es que tiene mucho talento y curra un montón, así que cuando juntas ciertos factores el resultado es perfecto. De todas formas no debo ser yo el que lo explique, mejor preguntarle a él.

–Es la primera vez en la que coincide con su hermano Aleix en la pista. ¿Cómo es la sensación de tenerlo como «enemigo»?

–Es raro, a mí no me gusta mucho, ciertamente. A ninguno nos resulta fácil competir contra el otro. A tu hermano le tienes un respeto diferente. Eres más reacio a hacerle un adelantamiento brusco, por ejemplo, y si hay que adelantarlo, trato de que sea de una manera más limpia que a otros con los que no me une nada.

–¿Le da muchos consejos o es usted el que pregunta sobre las cosas nuevas que va viviendo?

–Nos ayudamos todo lo que podemos. Yo he tenido más problemas que él últimamente, él tiene mucha experiencia, controla mucho este mundo y le pregunto más que él a mí. Intentamos estar el uno al lado del otro cuando no nos sentimos a gusto con el circuito, con el neumático... Sacamos conclusiones juntos para ayudarnos un poquito.

–¿Con tantos días de viaje al cabo del año es como tener un trozo de casa siempre con usted?

–Sí, sin duda. Es una suerte tener a Aleix siempre conmigo, y no sólo para celebrar los triunfos, también cuando las cosas van mal, porque tu equipo es tu equipo y te quiere mucho, pero es una relación profesional y no te da el cariño de la familia. Tener a Aleix ahí, me da el plus de sentirme arropado cuando las cosas no van bien.

–¿Cuánta culpa tiene de que usted sea piloto de motos?

–Muchísima, por no decir que toda. Cuando era pequeño, a mí me gustaba el fútbol, era portero, y Aleix fue uno de los factores que me hicieron cambiar a las motos. Que mi hermano mayor compitiera me llevó a imitarlo y fue clave para ser lo que soy ahora.