Motociclismo

La era Maverick ha comenzado

Es el primer piloto que se estrena en Yamaha con victoria y se convierte en el hombre a batir

Viñales celebra el triunfo con el que es líder del Mundial
Viñales celebra el triunfo con el que es líder del Mundial

Es el primer piloto que se estrena en Yamaha con victoria y se convierte en el hombre a batir

Nada pudo evitar que Viñales presentara su candidatura al título de MotoGP de la forma más contundente. Ni la lluvia ni la falta de previsión de la organización ni la ausencia de un sistema de drenaje en el trazado de Losail. Tampoco los 45 minutos de retraso con los que comenzó la carrera ni la potencia de la Ducati de Dovizioso, que fue el único que discutió el protagonismo a la nueva sensación de MotoGP. Maverick ha llegado a Yamaha con la intención de dominar, sin importarle que en el otro lado del box está Valentino Rossi y que su moto hasta ahora la llevaba Lorenzo y ganó tres títulos. En la cabeza de Viñales no hay otra cosa más importante que su talento, el que tiene para ir rapidísimo en moto.

Se esperaba un duelo con Márquez, pero habrá que dejarlo para dentro de dos semanas en Argentina. Ayer Marc lo intentó en la primera parte de la carrera, hasta que se dio cuenta de que el cuarto lugar era lo mejor que podía sacar de su aventura en el desierto. Hubo un momento en el que se imaginó una pelea a tres de los dos españoles con Rossi y a los aficionados se les hizo la boca agua... No llegó a desencadenarse la batalla, aunque todo llegará. Porque Valentino volvió a hacer uno de esos milagros que sólo están a su alcance y que evitan que nadie se atreva a enterrarlo definitivamente. Había completado una pretemporada bastante discreta y el jueves y el viernes navegó a más de un segundo de Maverick en los entrenamientos. Tampoco había síntomas de mejoría en el «warm up», pero cuando las condiciones son cambiantes y complicadas es difícil encontrar un piloto mejor que él. Mientras se debatía si las tres últimas curvas estaban mojadas y era peligroso empezar, él opinaba que sí y apretaba para que el semáforo rojo se apagara y los demás empezaran a cometer errores. Sabía que en un escenario caótico sacaría ventaja, que finalmente se convirtió en el tercer escalón del podio. El invierno malo era historia de repente.

El problema de Rossi es el mismo de todos aquellos que quieren optar al título: Viñales. Un chico con sólo 22 años y un objetivo, ser campeón de MotoGP. Ayer se convirtió en el primer piloto en estrenarse con victoria en el equipo Yamaha y demostró que ya tiene la experiencia suficiente para luchar contra todos. Empezó con cuidado porque el circuito estaba complicado y vio desde lejos la exhibición de Zarco en las seis primeras vueltas. El francés salió a tope para convertirse en la gran sorpresa, pero su escapada acabó en el suelo. Como la de Iannone, animador del grupo de cabeza hasta el ecuador de la prueba. También rodó por el asfalto el italiano para dejar el protagonismo a los verdaderamente importantes. Dovizioso luchó por el triunfo en un circuito en el que Ducati es un gigante, pero Maverick fue demasiado para él. «Mack» piensa a lo grande, así que arriesgó para empezar con un pleno una temporada que quiere que sea tan espectacular como la primera de Márquez en MotoGP.

Lorenzo arrancó su nueva vida en voz muy baja. Se salió en las primeras curvas y todo se acabó para él. Necesita tiempo para adaptarse, pero Viñales y los demás tienen prisa.