Muguruza: «Desde que cogí una raqueta soy un demonio»

La hispanovenezolana, una competidora nata, lucha hoy por pasar de la segunda ronda en Madrid, su límite

Garbiñe Muguruza / Maui Jim
Garbiñe Muguruza / Maui Jim

La hispanovenezolana, una competidora nata, lucha hoy por pasar de la segunda ronda en Madrid, su límite.

Garbiñe Muguruza (Caracas, 24 años) está en Madrid para disputar un torneo que históricamente no se le ha dado bien. Hoy se enfrenta a la croata Vekic (21:30, Tdp) en la segunda ronda, que nunca ha superado. Durante un acto de la marca de gafas de sol Maui Jim, la número tres del mundo pelotea con el joven tenista Miguel Semmler y cuando el «speaker» dice «punto de partido»; ella acelera. «No podía perder», asegura. Así es su carácter. Aunque sus resultados sean a veces una montaña rusa, ya ha levantado dos «Grand Slams».

–Ha dicho que tenía que ganar, aunque fuera en un evento distendido como éste.

–Aunque sea a las canicas...

–¿Eso va en la genética de un deportista?

–Yo creo que todo el mundo tiene dentro algo de competidor, pero en mi caso es que es lo que yo hago todos los días, es mi profesión... Desde los tres años que cogí una raqueta ya era un demonio, me contaban mis padres. Siempre he sido muy competitiva, pero en todo, hasta en la chorrada más grande también.

–¿Cómo se maneja mentalmente tener torneos tan buenos y otros no tanto?

–Se maneja... Es difícil, porque al final en el tenis nunca ganas todos los torneos. Siempre pierdes una vez a la semana, ya sea en primera ronda, segunda, tercera... Y en mi caso tengo un juego y una manera de ser y una forma de jugar en la que tampoco soy la más conservadora. Entonces siempre arriesgo mucho, o fallo o... No sé. En mi caso hay más facilidad de tener resultados sorprendentes para bien, pero también para mal.

–Va a «morir» con su estilo...

–Es que yo creo que es un juego con el que me siento identificada. Soy siempre agresiva, competitiva, quiero dominar, quiero tomar riesgo, y juego con eso. Lo prefiero a esperar a que la otra me dé el punto. No me gusta, voy a por él.

–¿Ha aprendido entonces a asumir las derrotas? Porque siempre se ha definido como muy volcánica.

–Siempre lo seré, pero ahora me dura mucho menos el malestar. Pierdes y estás enfadada, pero una vez que dices: «Venga, perdí, pero la semana que viene tengo otro torneo»... Dentro de lo malo, sé asimilarlo mejor. Creo que también es otro cambio de perspectiva, antes era: «Oh, he perdido no me lo puedo creer». Ahora digo: «¿Por qué?». Tengo más espacio para analizar, y antes era pura emoción.

–¿Y llega a la respuesta de ese por qué?

–Sí... Llego a hacer un análisis. Antes perdía y era como que te bloqueas o te enfadas, y ahora hay espacio para desarrollar el por qué.

–En un deporte en el que la cabeza es tan importante, ¿trabaja ese aspecto haciendo yoga o algo así?

–¡Qué va!

–Lo digo porque en el tenis hay muchos cambios de ánimo durante el partido...

–Fuera de la pista no hago nada así tipo yoga. No, no porque me gusta mi libertad cuando estás en la pista, ir a mi aire... Soy un poco rebelde en ese aspecto, soy como demasiado activa.

–¿Se ha propuesto algún cambio técnico en su tenis?

–Al final, realmente cambios, cambios, grandes cambios, los haces cuando eres, no sé, júnior; luego son detalles: un poquito aquí, un poquito el saque, la bola, tal, el pie... Sigo mejorando sobre todo físicamente, en mi estilo de juego, en mi saque, en el juego de la red... Detalles; no puedo hacer un gran cambio así de repente porque creo que también tengo una buena base.

–¿Qué valoración hace de lo que lleva de año?

–Bueno, es un año... Sabes qué pasa, que cada año hay bajones, momentos buenos... Todos deseamos que siempre fuera increíble, ojalá. Es como otro año. En unos torneos me ha ido bien, en otros he perdido rápido... Lo de siempre.

–Y Madrid no se le ha dado especialmente bien...

–Ya lo sé, no sé qué pasa, no se me ha dado bien, pero eso no quita que siempre que vengo no esté feliz aquí. Yo lo intento y siempre tenemos la ilusión de que pase. A ver si este año se me da un poco mejor. Tampoco me puede ir mucho peor...

–¿Nota la presión de jugar en casa?

–Realmente se juega con un poco más de presión, son días en los que no he jugado muy bien, no he terminado de adaptarme... No he encontrado muy bien la razón ni la receta, pero no pierdo la ilusión, en España sólo juego la Copa Federación y Madrid, y no quiero desperdiciar esa oportunidad.

–¿Está mejor de la lesión que le hizo abandonar en el torneo de Stuttgart?

–Estoy mejor, era una molestia que arrastraba desde la Copa Federación, pero estoy animada porque me encuentro mejor.

–¿Le gusta todo lo que rodea a su deporte, actos como éste de Maui Jim?

–Me gusta porque siempre intento hacerlo en un buen momento, que encaje en mi calendario. Nunca fuerzo demasiado ni hago demasiadas cosas.

–¿Alguna vez ha tenido la sensación de no saber ni dónde está, jugando cada día en una ciudad?

–Alguna vez me ha pasado que me he despertado y digo: «¿Dónde estoy?» Pero no suele. Es que disfruto el viaje, me gusta hacerlo, no lo paso mal, no sé donde estaría mejor que compitiendo en torneos con gente. Es una vida muy afortunada, no tengo ninguna queja.