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Rahm o cuando un centímetro marca la diferencia

Jon Rahm no se lo podía creer. Un centímetro. Menos. Un soplido. En el hoyo 18 de la tercera jornada del Abierto Británico de golf, la bola decidió pararse cuando estaba a punto de entrar en el agujero. El español se quedó mirando de brazos cruzados. Si llegaba una pequeña ráfaga de viento, como las que hubo durante todo el día, quizá podría empujarla el pelo que faltaba. Pero no. Ahí se quedó la bola, quieta, y el golfista nacido en Barrika se acercó y le dio con el palo. Un golpe más para él. Era bogey. No pudo ocultar Jon su enfado en ese momento. Se quitó la gorra de mala gana. Tampoco después. «Estoy muy decepcionado», dijo. Le dejó mal sabor de boca ese instante final tras un recorrido en el que, en realidad, estuvo brillante, y mejor que pudo ser. Terminó con -3 (cinco birdies, por dos bogeys, incluido el maldito narrado antes) y en el total lleva -7, pero en prácticamente todos los hoyos, menos el último, tuvo posibilidades de hacer birdie. «Las bolas pasaron quemando el hoyo», explicó. Si hubiera estado un poco más acertado en el putt, seguro que ahora figuraría cerca de la cabeza, ya que en el juego largo ha cometido pocos errores. Terminar con un par en el último le hubiera dejado mejor cara, pero en realidad con casi las mismas posibilidades de conquistar por primera vez un «major».

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Porque no se trata sólo de hacerlo bien tú, es también lo que haga el resto, y el local Shane Lowry directamente lo bordó. Los «casi» de Rahm los convirtió él en realidad. Ocho birdies para el irlandés (récord del campo), que en el acumulado de los tres días ya le ha ganado 16 golpes al campo. El público que acudió a Royal Portrush disfrutó con cada tiro de «su» jugador, que no podía esconder la sonrisa de bonachón bajo la barba. Su regularidad ha sido tremenda en todo el torneo, y es el favorito en el día definitivo. Nunca ha conquistado uno de los cuatro grandes y está ante la gran oportunidad. En el Abierto de Estados Unidos de 2016 finalizó en segunda posición. Pero tampoco va a ser un paseo para él, porque tiene competencia. Tommy Fleetwood está cuatro golpes por debajo y el estadounidense Holmes, líder las dos primera jornadas, mantuvo el tipo y está seis más atrás. En la pelea también continúa Koepka. Hay cierta acumulación de golfistas en la zona alta que van a empezar hoy al menos con la esperanza de poder pelear por el título.

Uno de ellos es Rahm, aunque se muestra realista respecto a sus posibilidades. «Si saliera un día malo y yo juego bien...», explicó el vasco. Se encomienda al tiempo, que el primer día fue una pesadilla, pero que después ha tenido sus idas y venidas en el precioso recinto irlandés, junto al mar. «Habrá momentos de tregua con el tiempo», explicó después. «Y aunque yo tire 65 golpes, alguno de arriba también jugará bajo par», continuó. Pero mientras hay vida, hay esperanza. Cosas así de difíciles se han visto en otras ocasiones.