«Salid a disfrutar»

España se juega con Dinamarca el oro en el Mundial, que sería el segundo de su historia. «Somos unos afortunados por vivir esto en casa», dice Valero

Valero Rivera sonríe, al lado de Rocas y Víctor Tomás, en la conferencia de prensa previa a la final
Valero Rivera sonríe, al lado de Rocas y Víctor Tomás, en la conferencia de prensa previa a la final

España se juega con Dinamarca el oro en el Mundial, que sería el segundo de su historia n «Somos unos afortunados por vivir esto en casa», dice Valero.

Entrenamiento por la mañana, tarde libre para estar con la familia y sesión de vídeo a primera hora de la noche antes de irse a dormir, a soñar con ganar hoy a Dinamarca (17:15, La1) y proclamarse campeones del mundo. Así vivieron las horas previas a la gran final los jugadores que hay detrás de las 16 caras que rodean estas líneas. Su jefe, el seleccionador Valero Rivera, el que sonríe aquí a la derecha, las pasó de otra forma. «Conociéndole, desde que se pitó el final en las semifinales y se supo que el rival era Dinamarca, Valero ha estado dando vueltas a cómo atacarles, cómo defenderse, cómo ganar», dice David Barrufet, que sabe lo que es vivir un momento así porque a él le pasó en 2005, en Túnez, cuando España conquistó su único oro. «Aquella vez no hubo descanso. Ganamos a los anfitriones y al día siguiente era la final contra Croacia. No hubo tiempo de pensar», revive Juan Carlos Pastor, el seleccionador de aquel equipo que hoy espera tener sucesor. Ambos, uno de los capitanes de aquella selección y el entrenador, sí recuerdan lo que se dijeron antes de saltar a la pista. Barrufet: «Pensamos en salir a disfrutar, olvidando que era una final. Gozar cada segundo. Además, cogimos diferencia rápido y mientras jugábamos teníamos la sensación de ser campeones». Pastor: «Insistí en que disfrutaran, en que era una oportunidad única y un encuentro que quizá nunca repetirían».

Dos jugadores sí lo van a repetir. Albert Rocas y Alberto Entrerríos pueden colgarse su segundo oro. Para Entrerríos será su última aparición con la Selección: «Retirarse así es un gustazo, nada dramático. Todo está siendo tan bonito que quiero alargarlo», afirmaba ayer el lateral asturiano. Esta vez hay un extra que añadir a la cita de 2005: el partido es en España. «Somos unos afortunados por poder vivir el torneo en casa; el único en la historia de nuestro balonmano», reconocía Valero Rivera. La consigna, pues, es parecida a la de hace ocho años: «Debemos disfrutar este momento. Si no lo hacemos, malo».

Durante estos 17 días la Selección ha demostrado los valores de un grupo. Jugadores del Barcelona, el Atlético, el Nantes, el Ademar y el PSG, de equipos diferentes, se han unido para formar un equipo único en un frente común que ha hecho vibrar a Madrid, Zaragoza y Barcelona. Una nueva lección que ha dado el deporte. «Somos como una familia», dice Ugalde, que no ha podido jugar por lesión. «El encuentro es especial porque representamos a un país y es en la ciudad en la que vivo desde los tres meses», afirma Valero. Dinamarca es la bestia negra de «La Roja» en las últimas grandes citas. «Si se jugara fuera, ellos serían favoritos, pero en casa...», piensa Pastor. «El público nos da una pequeña ventaja, con el Sant Jordi lleno será brutal», opina Barrufet. «Necesitamos un poco más de aliento que en semifinales», pidió Víctor Tomás. Seguro que lo tendrán.