Sin Bale ni Modric...

La mala suerte persigue al Madrid. Tras celebrar en marzo la recuperación de Modric, lo pierde definitivamente. Hoy se sabrá qué tiene Bale.

Cayó Bale cuando no había tocado ni un balón y el Bernabéu sintió un pequeño escalofrío. Y más tarde, cuando el que se fue al suelo fue Modric, la afición del Madrid pensó que esta temporada la mala suerte le persigue y va a tener que pelear también con ella si quiere conseguir algo positivo. En el Bernabéu alguien incluso pronunció la palabra drama cuando se empezó a saber que lo de Modric iba para largo. Ayer le hicieron las pruebas y se confirmó el esguince del ligamento colateral medial de la rodilla derecha. Es decir, unas 5 o 6 semanas de baja. Es decir, que no sólo se pierde el derbi, es que se despide de la temporada. Hoy se le hacen las pruebas a Bale.

Isco, la solución

El 8 de noviembre jugó Modric su último partido antes de lesionarse en un partido con su selección. Volvió en marzo en el encuentro de vuelta de los octavos de la «Champions» contra el Schalke. En una noche para olvidar, la aparición del croata fue la única luz de un equipo que parecía a la deriva. Tras ese día cambió el humor del Madrid y también sus sensaciones. Se vino arriba. Su regreso coincidió con el de Modric y al verlos a ambos, al ver la confianza que tenían, la responsabilidad con la que volvía, el vestuario recuperó la autoestima que se había ido cayendo en los peores días del invierno. Modric es uno de los futbolistas más difíciles de sustituir porque sus prestaciones no las iguala casi nadie. Ancelotti elogia su capacidad para conducir el balón y superar líneas, a la vez que su visión de juego. Isco lo intenta, pero es un futbolista distinto, más regateador, que necesita vivir más cerca de la portería. Pero va a ser su sustituto. No está en su mejor momento, como si estuviera dudando de sí mismo tras verse en el banquillo. Pero le ha llegado la hora de la verdad.

Un cambio de sistema

Habrá que ver qué ocurre con Bale, aunque nadie apuesta por que pueda jugar el miércoles. Falta por saber si el galés tiene rotura o una sobrecarga, pero su ausencia, unida a la de Modric altera, y mucho, los planes de Carlo Ancelotti. Aunque muchos críticos aseguran que el equipo jugará mejor con un 4-4-2, la baja de Bale resta profundidad al Madrid. Fue él quien tuvo la mejor ocasión de los blancos en el partido de ida. Lo más probable es que sin él, el entrenador italiano juegue con dos delanteros, que serán Benzema y Ronaldo, mientras que James hará de centrocampista y delantero. Es decir, que el Madrid empiece como acabó el encuentro contra el Málaga.

Y como sucede con el caso de Modric, otra vez Ancelotti tiene que buscar sustituto: la papeleta está entre Illarramendi, Khedira y Lucas Silva, los tres centrocampistas puros de la plantilla, los tres futbolistas con lo que ha estado dando vueltas el entrenador sin decidirse por ninguno. El vasco es la opción más probable; el alemán, quizá la que más le apetece; mientras que Lucas Silva parece la más lejana porque al brasileño le está costando adaptarse al fútbol español. Ninguno es Bale, claro. Y con ellos cambia el estilo y la forma de jugar del Madrid.