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El órdago de Djokovic: ¿se atreverá a no ir al Open de Australia 2022?

El Gobierno “aussie” obligará a estar vacunado para entrar en el país

Novak Djokovic es el número uno del mundo
Novak Djokovic es el número uno del mundo FOTO: MIKE SEGAR REUTERS

A Novak Djokovic le ha salido un enemigo para su próximo gran objetivo todavía más poderoso que Nadal, Federer o Medvedev: la vacuna. La situación mundial por la pandemia avanza con buen paso, pero el coronavirus no está erradicado ni controlado y en países como Australia siguen manteniendo mano dura. Ya lo hicieron en el pasado, por eso la desescalada fue menos trágica. En enero no temblaron en obligar a los y las tenistas a pasar una cuarentena de dos semanas para poder disputar el primer Grand Slam del curso. Hubo quien lo pasó más o menos bien: del hotel al entrenamiento, y eso era un lujo. Pero los que estuvieron en contacto con un positivo, por ejemplo, en el vuelo, tuvieron que estar todo ese tiempo en su habitación. Le sucedió, por ejemplo, a Paula Badosa o a Carlos Alcaraz, que mostró vídeos practicando derechas en las que golpeaba la pelota contra un colchón puesto de pie en la pared.

La doble pauta completa

Un año después no se va a llegar a ese extremo, pero sí hay una condición... «Nuestra recomendación sanitaria es que cuando abrimos las fronteras, todo el que venga a Australia deberá tener la doble pauta de vacuna completa» desveló en «ABC Radio» Alex Hawke, ministro de Inmigración «aussie». Eso choca con Djokovic, el número uno del mundo, que siempre se ha mostrado reacio a que le obligaran a pincharse una sustancia para él desconocida. El serbio pasó la enfermedad tras el polémico «Adria Tour», torneo de exhibición que montó justo después del confinamiento duro, en el que se saltaron todas las normas sanitarias de distancia, aforos, con fiesta nocturna incluida, y que tuvo como resultado un brote de positivos. Después, pediría perdón. El hecho de haber superado el covid no va a ser suficiente para Djokovic. «Tengo un mensaje para todo el que desee visitar Australia: necesitas estar vacunado por partida doble. Es una norma universal, no sólo para los tenistas», añadió Hawke. El medio serbio «Blic» preguntó al mejor jugador del momento. «No voy a revelar si me he vacunado o no, es una cuestión privada y por tanto una investigación inapropiada. La gente se pasa de la raya a la hora de preguntar y juzgar a una persona», opinó Nole. Al virus no le importa cuál sea tu clasificación o cuántos «grandes» hayas ganado. Es irrelevante. Tienes que vacunarte para mantenerte tanto a ti como a la comunidad libre de riesgos», insistió Daniel Andrews, presidente del estado de Victoria, ante lo que el tenista dijo: «Viendo las cosas como están, todavía no sé si iré a Melbourne».

Es un órdago el que se tira Djokovic, porque no es poco lo que se juega en enero en Australia, y más teniendo en cuenta el torneo que es. Si Roland Garros es territorio Nadal, con 13 títulos; y Wimbledon es el jardín de Federer, con 8 coronas; Melbourne es el reino de Nole, triunfador allí nueve veces. Los tres dominadores del último lustro están empatados a 20 Grand Slams y la siguiente oportunidad de romper la igualada es allí, con Nadal entre dudas por la lesión en el pie y Federer más lastrado aún tras una tercera operación de rodilla. El suizo ha jugado apenas 20 partidos los últimos dos años y en 2021 ya no acudió al primer «grande»; el español ha empezado a entrenar en pista, pero dejó en el aire su fecha de vuelta. Djokovic está sano, al menos de físico, porque la temporada se le ha hecho demasiado larga de cabeza y lo notó en los Juegos y en el US Open, donde perdió la final ante Medvedev sin competir. La hazaña que buscaba era de otra época: ganó en Australia, París y Wimbledon y quería el «Golden Slam».

La gran pregunta es: ¿se atreverá a llevar hasta el final su cruzada? No es el único con ese pensamiento. Otras estrellas como Tsitsipas han reconocido su intención de no inmunizarse. No son los únicos. Según publicó «New York Times» en septiembre, sólo el 50% de los tenistas no está vacunado.