Garbiñe desaparece

Sin energía y condenada por sus errores, se despide de Wimbledon en menos de una hora ante Jana Cepelova, la número 124 del mundo.

Garbine Muguruza, bebe agua, en un descanso durante el partido
Garbine Muguruza, bebe agua, en un descanso durante el partido

Sin energía y condenada por sus errores, se despide de Wimbledon en menos de una hora ante Jana Cepelova, la número 124 del mundo.

Garbiñe no tenía fuerzas ni para lamentarse, desaparecida en la pista 1 del All England Tennis Club. La reciente campeona en la tierra de París se despidió de la hierba de Londres en segunda ronda y en sólo 58 minutos, los que tardó en derretirse ante Jana Cepelova (6-3 y 6-2), 124 del mundo y que el año pasado sorprendió en el mismo sitio a Simona Halep. La eslovaca reconoció que no se lo esperaba y seguramente tampoco Muguruza, impotente y fallona del primer al último punto.

Nunca entró en el partido la española, pálida y destemplada ante la energía de una rival con muchos menos recursos, pero que desde el principio tuvo muy claro que el partido iba a ser para ella. «Estaba como apagada y era un día en el que tenía que estar atenta y viva. Desde por la mañana estaba vacía, algo enferma», decía Muguruza, que se llevó varias veces el pañuelo a la nariz en su entrenamiento matinal. En cualquier caso, no quiso ponerlo como excusa y tampoco la presión que le atenazó después de ser finalista en Wimbledon justo hace un año y de la que le costó escapar. «Es un privilegio que la gente quiera ganarte, significa que estás arriba. No lo cambiaría, aunque sea más difícil y no he sentido presión. Sabía que iba a ser un torneo duro, perder es una decepción, pero las cosas son así, es parte del juego, no pasa nada, no hay ningún drama», confirmó la española.

Ayer no hubo ni rastro de la Garbiñe implacable que domina con sus golpes y lleva la iniciativa. 22 errores no forzados y sólo 9 ganadores firmó en la estadística, algo que podría bastar para resumir lo que pasó. Sólo cuando se le escapaba el segundo parcial conectó algún revés con rabia y profundidad, pero cada cosa positiva que sumaba no era más que un espejismo. O se encontraba con la red o enviaba la bola medio metro más allá de la línea de fondo, sentía el brazo encogido y cuando trataba de soltarlo se descontrolaba. Llegaba tarde a muchas bolas, mientras Cepelova crecía y alucinaba al mismo ritmo. La eslovaca tuvo uno de esos días en los que todo sale fácil y la pelota bota encima de la línea casi sin pedírselo.

Todo lo contrario le sucedía a la número 2 del mundo, que en diez minutos perdía 3-0 en el segundo set y había recibido dos «breaks» en contra. En la primera manga la historia fue muy similar, con su enemiga sumando con sencillez y ella sudando y sufriendo cada punto a favor. Nunca pudo cambiar la inercia del choque, ni siquiera con 4-1 en contra cuando se puso 15-40. Quién sabe si Cepelova podría haber temblado al ver cerca la victoria, pero la que no dejó de hacerlo fue Garbiñe, que firmó amablemente un par de autógrafos antes de meterse en el vestuario.

Carla Suárez sí consiguió el billete a tercera ronda tras derrotar a la checa Allertova (3-6, 6-2 y 6-1), mientras que en el cuadro masculino cayó Ferrer frente a Mahut (6-1, 6-4 y 6-3). David no acaba de encontrar el rumbo esta temporada, en la que no ha ganado un torneo: «Me encuentro muy lejos de mi nivel, sobre todo mentalmente, no consigo mantener la concentración durante todo el partido, y poco más tengo que decir. No encuentro una actitud competitiva y no hay un motivo real, porque estoy bien. El problema es que no sé cuál es el problema», admitió.