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Un deporte de alto riesgo

Montar en bici se ha convertido en un deporte de alto riesgo. Aunque el número de muertos ha descendido, los accidentes se multiplican al igual que el número de heridos

Un deporte de alto riesgo
Un deporte de alto riesgolarazon

Montar en bici se ha convertido en un deporte de alto riesgo. Aunque el número de muertos ha descendido, los accidentes se multiplican al igual que el número de heridos.

La gente que viaja en bicicleta está bien de la cabeza. Es lo que se desprende de un estudio hecho público esta semana en el que se asocia el uso de este medio de transporte con una mejor salud mental, mayor vitalidad, menos estrés y una menor sensación de soledad, lo que no es poco. Pero al lado de tan buenos augurios nos encontramos la realidad del asfalto, en el que en la última década han muerto más de 400 personas sobre el sillín. No hay un solo día que no tengamos noticia de algún accidente de circulación en el que estuviera envuelto este medio de transporte. Viajar en bicicleta se ha convertido en un deporte de riesgo que conlleva también muchos beneficios pero al que no se le puede restar el peligro.

Es cierto que el hecho de que se haya convertido en una práctica masiva ha elevado las estadísticas de accidentes. Se trata de una realidad que no va a cambiar, más bien al contrario. La bici ha llegado para quedarse. El año pasado, el mercado del ciclismo movió 1.600 millones en España, un cinco por ciento más que en 2016.

Cada día se venden en nuestro país 3.000 bicis. Según el barómetro de la DGT, el uso de la bicicleta está disparado y ya son 19 millones los españoles de entre 12 y 79 años que afirman utilizarla. Esto supone alrededor de 3,5 millones más que hace ocho años (22,5%). Lo interesante es que está dejando de considerarse una práctica deportiva y se está integrando en la vida cotidiana, sobre todo en las ciudades. El paulatino cierre al tráfico de los grandes centros urbanos es una tendencia mundial de la que no nos vamos a librar, lo que va a extender aún más esta forma de moverse.

¿Y qué se puede hacer para garantizar la seguridad de tanto ciclista? El anterior Gobierno del PP dejó inconclusa por falta de acuerdo en el Congreso una reforma del Código Penal propuesta, precisamente, para endurecer las penas contra los que atropellaran a ciclistas. En particular, a aquellos que dieran positivo en alcohol o drogas o que hubieran abandonado a la víctima en el arcén. Mientras se retoma la reforma legal, lo que sí podemos hacer es invertir en educación vial. Hay que concienciar a la gente para que sepan que los ciclistas son muy vulnerables y hay que protegerlos. No queda otra que convivir.