El Barcelona puede con Vinicius y se clasifica para la final de Copa

Los azulgrana se jugarán la Copa del Rey en Sevilla ante Valencia o Betis el 25 de mayo. Toda la dinamita que le faltó al Madrid la tuvieron los azulgrana

Los azulgrana se jugarán la Copa del Rey en Sevilla ante Valencia o Betis el 25 de mayo. Toda la dinamita que le faltó al Madrid la tuvieron los azulgrana

Llegó Vinicius una vez y otra, amagando, con el balón pegado al pie o en profundidad, lo intentó de mil maneras, pudo marcar un gol y otro. Pero nada, no lo hizo cuando el Barcelona no sabía cómo detenerle y el Madrid murió ante la portería de Ter Stegen, con carácter y dando la cara, pero sin final de la Copa del Rey, que la jugará, de nuevo el Barcelona, dominador absoluto de esta competición. Tenía que marcar en el Bernabéu y lo hizo, tres veces, Luis Suárez. No juega como antes y usa el contraataque como un arma letal. Pero como le dejes escapar, como no le dispares cuando le tengas a tiro, date por muerto. Fue un Barcelona conservador, pero eficiente, terriblemente eficiente para el Madrid. Apenas inquietó en la primera mitad, cuando fue inferior al rival. Si se salvó de la quema fue porque Ter Stegen paró y Vinicius no acertó. Aguantó el Barcelona con pragmatismo, esperando su oportunidad. Más que Messi, la diferencia con el encuentro de ida fue que Luis Suárez encontró el gol cuando tuvo la oportunidad y Dembélé. Parece que no está, hasta que aparece y te hace un descosido del que no te recuperas. Fue el jugador decisivo. Messi paseó, hizo un par de arrancadas, pero pasó por el encuentro sin hacer excesivo ruido. Dembelé, en cambio, pilló dos veces la espalda, una por cada lado y despidió a los de Solari de la competición.

El partido duró 68 minutos, hasta el segundo gol del Barcelona. Haste ese momento se vio dos equipos al mismo nivel. Es una pena que el campeón de Europa tirase por la borda los primeros meses de temporada, porque ahora está para competir con cualquiera. Sin Marcelo y sin Bale, es decir, con el equipo de gala, menor por Navas, que estaba en la portería, el equipo blanco salió enérgico, quizá empujado por la quedada con la afición organizada por Ramos, una hora antes del duelo. Quería la Copa, tenía un resultado a favor y esta vez la confianza de que era posible. El partido empezó con más nervios que consistencia, con el ambiente eléctrico de los días importantes, pero fue el Madrid quien marcó mejor su territorio. Casemiro dominaba en el centro, con Rakitic, el mejor en la primera mitad, intentado ganar terreno. Sin dueño claro, los de Valverde preferían un ritmo bajo, mientras a los de Solari les apetecía más revolucionar el partido. Es lo que tiene Vinicius. Fue el dueño del choque durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Todo lo que pasó, lo hizo él. Es imposible no buscarle porque a los jugadores del Madrid se lo pide el cuerpo. Se midió con Semedo, con Piqué, se levantó, se cayó, animó al público, a sí mismo y remató y remató y volvió a rematar. Estuvo siempre a un palmo de marcar. Pero un palmo, en encuentros así, es un largo trecho, es más, es una cuestión entre la vida y la muerte. Tiene 18 años y un amplio margen de mejora para rematar. Cuando lo haga, la previsión es que no va a haber manera de pararle.

Salió vivo el Barcelona, que llegó al descanso aliviando. El carácter inmutable de Valverde, serio se ha contagiado al equipo. No es espectacular, pero frente a esas críticas sólo tiene que mostrar resultados. Ha pasado malos ratos en la Copa, contra el Sevilla y contra el Madrid, los ha sufrido y los ha superado. Ya tiene una final lista en mayo y ventaja en la Liga. Para ser el mes de febrero, no son malas noticias. Fue como si esperase su momento: un movimiento de Dembélé, que arrastró a Carvajal, lo llevó al centro del campo y luego aprovechó el hueco que él mismo había dejado. En el centro del área esperaba Luis Suárez.

No se rindió el Madrid y Vinicius fabricó otra para Reguilón. Pero apareció Ter Stegen. El Madrid tuvo carácter hasta que Dembélé buscó el otro lado y Luis Suárez molestó a Varane para que marcase. Y el uruguayo se despidió con otro gol de penalti, con el Madrid ya pensando en otros objetivos.