Real Madrid

Zidane: Como al principio

Tras su primera derrota con el Madrid, poco después de llegar, se quedó a 12 puntos del Barça en la Liga. Acabó el curso a uno de los azulgrana y ganó la Champions.

Tras su primera derrota con el Madrid, poco después de llegar, se quedó a 12 puntos del Barça en la Liga. Acabó el curso a uno de los azulgrana y ganó la Champions.

Con Zidane, las derrotas en el Real Madrid son sólo un pequeño paréntesis entre victorias, títulos y felicidad. Sólo once veces han perdido los blancos en los 718 días que el francés suma al frente de la plantilla, que a poco de celebrar su segundo cumpleaños como técnico del primer equipo, se encuentra en una situación parecida a la que vivió justo después de dejar el Castilla para subir al vestuario de los «mayores». En su noveno partido, el Atlético ganó en el Santiago Bernabéu con un tanto de cabeza de Griezmann y parecía que el optimismo que había generado el francés se esfumaba para siempre. Los futbolistas habían recibido a su nuevo entrenador con una sonrisa de oreja a oreja, como un soplo de aire fresco tras medio curso con Rafa Benítez. No encontraban la motivación ni la alegría que les trajo un técnico al que muchos acusan todavía de novato, pero que acumula récords que ningún otro inquilino del banquillo había obtenido antes.

Lo que sucedió después de aquella derrota inicial es ya historia del madridismo e incluye ocho trofeos, dos Champions consecutivas, la recuperación del título de Liga y la rutina de viajar en diciembre para ganar el Mundial de Clubes. Zidane se encontró un grupo muy hundido y lo levantó a base de confianza, complicidad y una sonrisa. En aquel medio año el equipo peleó la Liga casi hasta el final, una Liga que parecía perdida y ganó la Champions. Sólo dos derrotas, la del Bernabéu ante el Atlético y la de Wolfsburgo, solucionada en el partido de vuelta con un triplete de Cristiano.

En su segundo curso, el del doblete más las Supercopa y el Mundialito, cinco veces perdió Zidane y también tuvo que reactivar a los suyos en momentos complicados. Enlazó dos derrotas (Sevilla en Liga y Celta en Copa), se sobrepuso al 2-3 del Barça en Chamartín con un tanto sobre la hora y no pudo allanarse el camino hacia el título liguero en febrero con el partido aplazado de Mestalla. Contratiempos que parecían una catástrofe y sólo fueron una pausa hasta el siguiente éxito. Y siempre, sin perder la tranquilidad.

Zidane nunca ha dramatizado un mal resultado y jamás ha llegado crecido a una sala de prensa después de ganar. «Esto no nos cambia nada, seguimos pensando lo mismo», admite tanto si es derrotado, como si golea al rival a base de buen juego. Este curso ha perdido cuatro partidos hasta el momento, pero como recuerda el propio técnico, «seguimos vivos en tres competiciones, esto es muy largo y seguro que los próximos seis meses de curso van a ser más interesantes».

El bofetón en el clásico antes de las vacaciones ha dejado la Liga casi imposible, igual que estaba aquel 27 de febrero cuando el Atlético puso a los blancos a doce puntos del líder. Parecía que se acababa el mundo, pero todo lo contrario, comenzaban 23 meses en los que se iban a ganar ocho títulos al mismo tiempo que se renovaba a una plantilla con mucho recorrido por delante. La mayoría de los futbolistas clave están en su plenitud y disponen de varios años de contrato. Precisamente en la carta a los Reyes Magos Zidane pedirá la adaptación definitiva de las caras nuevas, que ya empezaron a sumar en la goleada al Sevilla. Los secundarios siempre han sido clave con Zizou y los actuales todavía están a tiempo de subir su nivel de importancia. Habrá partidos para todos, incluso si llegan Kepa y un delantero en el mercado invernal.