Los empleados fijos gastan un 23% más que los temporales

La temporalidad lastra el consumo y fomenta el ahorro por precaución La incertidumbre previa a una posible renovación de contrato rebaja el gasto un 8%

Una camarera en un bar de Madrid
Una camarera en un bar de Madrid

Tras la crisis, la recuperación de puestos de trabajo devolvió a la vida a la economía española. Con dinero en el bolsillo, los españoles reactivaron el consumo. Sin embargo, con una tasa de temporalidad (26,8%) que casi duplica la media de la Unión Europea (14%), los asalariados españoles siguen controlando su gasto por miedo a las vacas flacas. En concreto, según destaca el Banco de España (BdE) en un artículo en el que analiza la tasa de ahorro entre 2007 y 2016, el gasto de los empleados con contrato temporal disminuye un 8% dos trimestres antes de que finalice su contrato. No obstante, cuando este se convierte en indefinido, su gasto aumenta un 23%, al tiempo que su renta crece un 4%.

La estabilidad y la seguridad de un contrato indefinido repercuten profundamente en el consumo. Cuando el riesgo de pérdida de empleo es elevado, los hogares reducen su consumo para aumentarlo cuando este riesgo se mitiga. Un contrato temporal constituye una importante fuente de incertidumbre que fomenta lo que se conoce como «ahorro por motivo de precaución». Según este patrón, cuando los hogares se enfrentan a una mayor incertidumbre sobre la evolución de sus rentas futuras, reducen su gasto con el fin de mantener una mayor de riqueza financiera con la que atender a posibles caídas de renta.

El gasto de los empleados temporales se reduce un 8% dos trimestres antes del despido

El Banco de España observa que los hogares donde alguno de los miembros tiene contrato temporal tienen un nivel de riqueza financiera superior al de los hogares donde ambos miembros trabajan con contrato indefinido. Esta riqueza representa el 40% de sus sueldos anuales y deriva en la contención del gasto. Sin embargo, durante la crisis todos los españoles se apretaron el cinturón, independientemente de su tipo de contrato. «La existencia de un motivo de precaución, ligado a la incertidumbre sobre el empleo puede explicar una parte significativa tanto del aumento del ahorro de los hogares españoles durante la crisis (2007-2013), como de su posterior reducción», resume el BdE.

La tasa de ahorro de las familias aumentó desde el 5,6% de su renta disponible en 2007 hasta el 11,3% en 2009. En 2010 y 2011 se mantuvo en el entorno del 10%, pero a partir de 2011 comenzó a caer, hasta situarse cerca del 5,9% en 2018, una de las tasas más bajas de los países de las Unión Económica y Monetaria.

Los propietarios de viviendas con hipoteca contribuyeron a un aumento del 70% de la tasa de ahorro entre 2007 y 2013. La obligación de hacer frente a una serie de gastos fijos explica que las familias optasen por tomar medidas de precaución. Otro grupo influyente en el aumento de la tasa de ahorro (80%), fueron los hogares con menos de 45 años en 2007. En cuanto al nivel educativo, este factor no condicionó el ahorro. Si bien, cuando esta tasa comenzó a caer entre 2015 y 2016, los hogares con menor nivel educativo experimentaron una caída de la tasa de ahorro del 70%, frente al 20% de las familias con formación universitaria.