Publicidad
Publicidad
Motor

Seis motivos para conducir un eléctrico

La sostenibilidad y el medio ambiente, el ahorro de tiempo y el dinero son las principales ventajas. El uso de carriles especiales y zonas reservadas de aparcamiento son incentivos para sus conductores

Ni CO2 ni partículas contaminantes en la atmósfera. La sostenibilidad puede ser la razón principal para conducir un coche 100% eléctrico, pero ni mucho menos la única. Además de los beneficios para el planeta, hay también otros para el conductor. «Ponerse al volante de un eléctrico en las grandes ciudades supone un gran ahorro de tiempo y de dinero», asegura Carlos de Luis, responsable de movilidad eléctrica en Relaciones Institucionales del Grupo Volkswagen. Lo comprobamos en Madrid, a bordo del Seat Mii electric.

Publicidad

1. Adiós atascos. Poder esquivar las habituales retenciones es uno de los incentivos con los que cada vez más ayuntamientos premian a los usuarios del coche eléctrico. En muchas ciudades europeas se les permite circular por el carril bus. Un caso realmente notorio es el de Madrid, donde se puede ir por un carril especialmente reservado para vehículos que vayan llenos o para híbridos y eléctricos, aunque circulen con un solo ocupante. «Viviendo en las afueras, gracias a esta medida, te ahorras unos 30 minutos al día al ir y volver del trabajo. Para muchos usuarios es la razón fundamental por la que han optado por un eléctrico», explica de Luis.

2. Estacionar fácilmente. El otro gran reto diario de los conductores en la inmensa mayoría de las ciudades es encontrar aparcamiento. Por eso, cada vez hay más municipios que ofrecen facilidades a los conductores de vehículos eléctricos, como plazas reservadas con descuentos o gratuitas, como de nuevo en el caso de Madrid. «Puedo estacionar en zona azul y verde sin pagar un céntimo y sin límite de tiempo. Ni siquiera hace falta pasar por el parquímetro para sacar el ticket», asegura de Luis.

3. Acceso al corazón de las ciudades. Casi 300 ciudades europeas cuentan con zonas de bajas emisiones. Y van en aumento. La ley española de cambio climático, por ejemplo, insta a obligar a todos los municipios de más de 50.000 habitantes a crear zonas de bajas emisiones, y restricciones al tráfico con más emisiones antes del año 2023. Para Carlos de Luis, es evidente: «El vehículo eléctrico es la solución a las restricciones en las ciudades. Yo suelo tener muchas reuniones en Madrid Central y con el Mii electric es posible acudir de puerta a puerta».

4. Cargando y en marcha. En Europa ya hay más de 150.000 puntos públicos de recarga. «Es sólo el principio –asegura de Luis– las administraciones ya han tomado conciencia de que deben facilitar la creación de infraestructura de recarga pública, así como incentivar la instalación de puntos de recarga en los hogares y empresas». Además, hoteles, restaurantes y centros comerciales ofrecen plazas con recarga como cortesía para los clientes. «Así por ejemplo, mientras compro, puedo cargar gratis lo que he gastado para ir hasta allí», añade. Con la App de Seat, es posible conocer a distancia a través del móvil el nivel de batería en todo momento.

Publicidad

5. Más lejos por menos. A su vez, los vehículos eléctricos cada vez disponen de una mayor autonomía. El Mii electric puede llegar a hacer hasta 350 km en conducción urbana. «Con la distancia que recorro en mi rutina habitual podría desplazarme varios días sin recargar, pero como recargo cada noche en el garaje, el nivel de la batería nunca me preocupa» explica. Por otro lado, el gasto en consumo es sensiblemente inferior en un coche eléctrico. Hacer 100 km cuesta 1 euro, según la tarifa media de electricidad en España. Y a esto se le suma que no necesita tanto mantenimiento. «A priori, la compra de un eléctrico es más cara, pero si calculas todos los gastos durante la vida del vehículo, sale a cuenta» mantiene de Luis.

6. Ayudas a la compra, menos impuestos. El objetivo de Seat es democratizar la movilidad eléctrica con vehículos asequibles como el Mii electric. Sin embargo, el coche eléctrico en general todavía es más caro que el de combustión, por eso son claves las ayudas directas a su compra que van de los 3.000 a los 5.000 euros, dependiendo del país. Por otro lado, existen bonificaciones en las diferentes tasas. Por ejemplo en España, un 75% en el impuesto de circulación en numerosos municipios, en Portugal, los propietarios de un eléctrico están totalmente exentos de esta tasa y de la de registro y en Gran Bretaña no pagan el canon por congestión.