El Banco de España sugiere que se pueda trabajar y cobrar un ERTE

El gobernador del organismo, Hernández de Cos, advierte de los efectos desmotivadores del Ingreso Mínimo y del posible aumento de la economía sumergida

El Banco de España sugiere en su último informe anual favorecer la formación de los trabajadores afectados por expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) y permitir, “en algunos casos y bajo determinadas condiciones”, compaginar el cobro de estas ayudas con la posibilidad de trabajar en otros sectores o empresas, todo con el objetivo de “no retrasar” la vuelta al mercado laboral de aquellos empleados de los sectores más afectados por la crisis actual. El organismo considera que aquellos trabajadores, fijos o temporales, que han perdido su empleo en alguno de los sectores más afectados por la pandemia, como la hostelería y el turismo, van a tener complicado reincorporarse a sus antiguos puestos por lo que alienta a que cuanto antes se les forme en otros sectores cuya actividad pueda mostrar un mayor dinamismo hasta que la situación esté normalizada por completo. “Debería evitarse que dichas medidas de apoyo acaben retrasando de forma ineficiente los ajustes estructurales que deban producirse en algunos sectores o empresas (por ejemplo, en el caso de los ERTE) o distorsionando permanentemente las decisiones de participación en el mercado laboral de algunos colectivos (por ejemplo, en el caso de algunos subsidios)”, afirma el Banco de España.

Asimismo, el organismo considera que el ingreso mínimo vital (IMV) aprobado recientemente por el Gobierno puede ser útil para reducir el nivel de pobreza extrema de colectivos con dificultades estructurales especiales, pero estima conveniente “vigilar estrechamente” la posibilidad de que este instrumento, al ser una transferencia permanente, pueda acabar provocando “algunos efectos indeseados”.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha avisado de los posibles efectos no deseados en el ingreso mínimo vital, entre los que menciona la capacidad futura de los beneficiarios de generar ingresos o un posible desplazamiento de algunas actividades económicas a la economía sumergida.

En este sentido, estima necesario evaluar la efectividad de algunas de las medidas previstas en el IMV, como el mantenimiento temporal de al menos una parte de la cuantía subsidiada cuando el beneficiario encuentra trabajo. Por eso, la institución aboga por que el IMV se acompañe de un seguimiento “continuo y riguroso” de su funcionamiento, de su coste y del grado de consecución de los objetivos perseguidos. Así, considera que hay que analizar si se solapa con otras ayudas ya dispuestas a escala central, regional y local, y precisar si los requisitos de elegibilidad establecidos en el diseño actual, como los relativos a la necesidad de estar registrado en el Servicio Público de Empleo Estatal, excluyen de la ayuda a algunos colectivos vulnerables, o si otros requisitos “pueden recalibrarse” para proporcionar “una imagen más fiel del verdadero grado de necesidad de los beneficiarios”.

En este punto, señala que, en lo que respecta a los umbrales al patrimonio establecidos, “posiblemente” debería incluirse algún tipo de requisito de información acerca del nivel de endeudamiento del solicitante.

El Banco de España concluye que “en situaciones de crisis como la actual, es probable que haya colectivos afectados muy negativamente, pero que no satisfagan las condiciones de acceso al IMV. Por ejemplo, para aquellos desempleados que vayan agotando los subsidios de desempleo, pero que no cumplan los requisitos para acceder al IMV, podría ser necesario aprobar extensiones adicionales de estos estabilizadores automáticos, con la posibilidad de permitir una cierta compatibilidad con el trabajo durante los primeros meses después de haberlo recuperado”.