Un emprendedor nato tiene una tolerancia al riesgo superior a un empleado asalariado

Carlos Vives, socio de la consultora Evolvers.

Se avecinan tiempos convulsos económicamente hablando. De nuevo, como en la anterior crisis, es la hora del emprendimiento. Pero, ¿es tan sencillo hacerlo? ¿por dónde empiezo? Hablamos con Carlos Vives Osa, socio de la consultora Evolvers dedicada, precisamente, a orientar sobre todo a start-ups.

-Nos pueden volver a confinar. Si esto sucede, ¿qué consecuencias a nivel económico vislumbra?

-Si bien, en nuestra opinión, la actividad económica no se paralizaría del mismo modo que en marzo y abril de este año, es indudable que las consecuencias serían bastante malas para la economía española.

Fundamentalmente el turismo, la construcción y el comercio se verían seriamente afectados, siendo estos sectores pilares básicos de nuestra economía. Además, desencadenaría un efecto dominó que afectaría al resto de sectores como ya hemos visto en crisis anteriores.

Debemos ser realistas, las políticas macroeconómicas que estamos implementando ahora mismo no favorecen el crecimiento económico, es más, aumentan el nivel de incertidumbre. Hemos intentado cerrar los ojos y mirar para otro lado durante el verano y hemos esperado que un halo de luz mágico o milagroso descendiese en septiembre y nos enseñase el camino, pero no ha sido así. Las cosas no pasan porque sí, hay que hacer que sucedan. En el mejor escenario posible, nos quedan dos años de crisis, pero no olvidemos que las épocas de crisis también son épocas de oportunidades.

-Ustedes se dedican a asesorar a personas que quieren emprender. Las crisis son oportunidades para dicha acción. ¿por qué? ¿algún ejemplo?

-No solo asesoramos a emprendedores, también a empresas consolidadas que necesitan adaptarse a las nuevas necesidades de un mercado cambiante. Algunas veces se trata de mejorar sus procesos internos, otras de ajustes financieros y otras (ahora mismo la mayoría), de adaptar y/o añadir nuevas líneas de negocio a las ya existentes.

Por otra parte, igual que los periodos de expansión económica generan nuevos negocios y oportunidades de inversión, en las crisis también se dan estas oportunidades. La diferencia, en algunos casos, radica en el tipo de negocio o idea que queremos desarrollar, y si ésta encaja en la coyuntura presente. Otras veces, la idea es tan innovadora que se desvincula de la situación económica.

Además, por regla general, el capital es como la materia, ni se crea ni se destruye, sino que cambia, en este caso, de manos. La principal oportunidad que se crea en etapas de recesión y crisis son precisamente las vinculadas con esta premisa, ya que las barreras de entrada a según que tipos de mercado fluctúan, igual que los hábitos de consumo, lo que crea cambios de oferta y demanda, facilitando el cambio del capital de unas manos a otras.

No obstante, es importante tener claro que esto es un ciclo económico, imprevisto, pero que como todo ciclo, pasará y dará lugar a una etapa de expansión económica. Los proyectos, desde que nacen, necesitan madurar y asentarse, por lo que comenzar el camino ahora, siempre y cuando se trate de un proyecto económicamente viable, dotará a la compañía emergente de una mayor robustez, eficiencia y competitividad cuando llegue la etapa de expansión. No hay que olvidar que en los ciclos expansivos es precisamente cuando más competencia suele haber.

Por poner un ejemplo, aunque desde el punto de vista macroeconómico, podemos ver el caso del turismo. En España se reciben más de 80 millones de turistas al año, la COVID-19 ha hecho disminuir ese turismo, pero el resto de estados europeos, que en este ejemplo son la competencia, han implementado medidas para quedarse con esa gran parte del pastel. Reunido Unido por ejemplo, ha reducido del 20% al 5% el IVA de todo aquello relacionado con el turismo. Alemania también ha reducido el IVA al 5% hasta junio de 2021 y lo subirá al 7% cuando empiece la recuperación. Estas bajadas de IVA suponen ser más competitivos en precio que España actualmente. En este caso, la pérdida que va a suponer para España, ya que nos hemos quedado de brazos cruzados en este sentido, supone una oportunidad para otros países, que van a aprovechar la disminución de competitividad española en el sector.

-¿Qué es lo primero que le recomienda a cualquiera que tiene una idea o un proyecto?

-Que la piense en profundidad y la desarrolle en algún documento. Después, que la comparta con la persona de su entorno más crítica que conozca. Los halagos y apoyos en esta etapa es fundamental dejarlos de lado. Sólo así descubrirá aspectos que tal vez no había valorado antes, y su idea irá siendo más sólida.

El siguiente paso es transformar la idea en un proyecto serio y viable. Para ello lo primero es analizar cualitativa y cuantitativamente el proyecto, hacer un estudio de viabilidad económica, con un plan de ventas realista y una estructura de costes lo más contenida posible.

-¿Cuál es la definición por excelencia de un buen gestor?

-Un buen gestor es aquella persona que lleva a cabo su trabajo con humildad, que trabaja duro para conseguir unos objetivos que tiene claros, y que se nutre de la opinión y trabajo de los demás para realizar sus funciones. Es duro decirlo, pero normalmente un emprendedor no suele ser buen gestor.

-¿España es un país de emprendedores?

-Si por emprendedores entendemos aquella persona que pone en funcionamiento un nuevo negocio, España nunca ha sido país de emprendedores. A la vista está el resultado del estudio anual del Observatorio Nacional de Emprendimiento (GEM por sus siglas en inglés) que sitúa a España en el puesto 45 de 50 en intención de emprendimiento.

No obstante, lo preocupante no es que haya pocas personas interesadas en emprender, si no, la falta de emprendimiento e innovación que también hay entre los asalariados españoles dentro de sus propias empresas. Lo cierto es que no existe un único culpable de esta situación: muchos trabajadores no están por la labor de proponer nuevas ideas e innovaciones dentro de su empresa, y muchas empresas no favorecen, e incluso dificultan, esta actuación de sus colaboradores.

Tan importante es crear un ecosistema que ayude a emprender nuevos negocios, como mentalizar a empresas y colaboradores de los beneficios que el emprendimiento e innovación interno aporta a la sociedad y a la economía.

-¿Un emprendedor nace o se hace? ¿En las universidades se fomenta esto?

-Un emprendedor nato tiene una tolerancia al riesgo superior a un empleado asalariado. Esto no quita para que, una persona adversa al riesgo, decida emprender un nuevo negocio, bien por convicción, o bien por necesidad. Sin embargo, normalmente aquellos que, siendo adversos al riesgo, emprenden un nuevo negocio suelen ser perfiles con una trayectoria profesional previa bastante dilatada en el sector.

Por supuesto, en las universidades se debería fomentar el espíritu emprendedor e innovador, independientemente de que esa persona vaya a emprender un negocio en el futuro, o vaya a ser asalariado. En este sentido, la brecha entre las universidades privadas y las públicas es abismal.