Estos son los aparatos electrónicos que más se estropean: ¿por qué dejan de funcionar?

Los fabricantes limitan la vida útil de los productos para obligar a los consumidores a sustituirlos a los pocos años

Comprar, tirar y volver a comprar. Los consumidores están acostumbrados a dar por hecho que la vida útil de los aparatos electrónicos que compran es cada vez más corta. Esto se conoce como obsolescencia programada y consiste en la decisión por parte del fabricante de comercializar un producto limitando su duración de forma premeditada para obligar al consumidor a sustituirlo a los pocos años.

Normalmente se atrubuye este hecho a la famosa muletilla de que las cosas “no se fabrican como antes”, cuando, en realidad, un producto demasiado duradero puede suponer la ruina del modelo de negocio. Por ejemplo, algunos fabricantes de bombillas led ya indican la vida útil que se puede esperar de su producto y algunas pueden llegar hasta las 50.000 horas, el equivalente a tenerlas encendidas durante más de cinco años. Sin embargo, esta duración es insignificante si se compara con la famosa bombilla del parque de bomberos de Livermore (California, Estados Unidos), que lleva encendida desde hace ya 119 años. De hecho, tal es la expectación que mueve la bombilla que está vigilada durante las 24 horas del día a través de una cámara de vídeo y se puede comprobar su estado en directo.

¿Qué productos se estropean más?

Los aparatos que más quejas acumulan en relación a su vida útil son los teléfonos móviles, con el 28,3% de las reclamaciones, según el Barómetro de Obsolescencia Prematura de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Esto se debe, en mayor medida, a que las baterías suelen empezar a dar problemas cuando cumplen un número determinado de ciclos de carga que varía en función del fabricante. Las otras partes que más fallan son el sistema operativo y la pantalla.

Las impresoras son el segundo producto que más se estropea antes de lo esperado, acumulando un 9,7% de los problemas reportados en España. La OCU señala que el punto débil son los cabezales de impresión. Los aspiradores (8,7%), los televisores (8,3%), tablets (7%) y las lavadoras (6,3%) son otros de los aparatos que sufren averías tempranas.

El estudio afirma que la mayoría de los problemas surgen durante los primeros dos años, cuando el producto aún está en garantía, con el 42%. Uno de cada cuatro fallos se producen una vez finaliza ese seguro de protección, a los 2 o 3 años de la compra del producto, mientras que el 11% de las averías son durante los primeros seis meses, lo que indica un defecto de fabricación.

¿Cómo alargar la vida útil de los aparatos?

Luchar contra la obsolescencia programada es posible, pero el precio a pagar es realizar un uso menos intensivo de los productos o, simplemente, darles una segunda vida para hacer un consumo más sostenible.

En el caso de los aparatos electrónicos, la alternativa a comprarse uno nuevo es intentar arreglarlo, aunque encontrar piezas de repuesto de productos descatalogados puede ser toda una odisea. La ropa, por ejemplo, puede quedarse obsoleta por una cuestión de moda, pero eso no significa que tenga que dejar de usarse.