La crisis golpea con fuerza a los jóvenes con menores ingresos

El 42% de ellos se ha quedado sin ellos a causa de la pandemia, mientras que en el conjunto de la población el impacto fue menos abultado, según datos de CaixaBank

Oficina, Servicios, Call Center EUROPA PRESS (Foto de ARCHIVO) 29/06/2011 EUROPA PRESS

Los jóvenes han vuelto a ser una vez más el colectivo que más ha sufrido los estragos de la crisis económica, en esta ocasión causada por la COVID-19 y en consecuencia los que más han visto afectado su nivel de ingresos. Según el último informe mensual de CaixaBank, los jóvenes de entre 16 y 29 años tenían, de partida, un nivel de ingresos claramente inferior al de las personas de mayor edad y son los que están experimentando un mayor deterioro: entre febrero y abril, y antes de tener en cuenta las transferencias del sector público, el peso del grupo de jóvenes sin ingresos aumentó en 24 puntos porcentuales, frente al incremento de 15 puntos que se observa en el conjunto de la población. Además, los jóvenes que antes de la pandemia tenían unos ingresos más bajos son uno de los colectivos que más está sufriendo la crisis. Concretamente, un 42% de los jóvenes que tenían ingresos medios antes de la pandemia pasaron a tener un nivel de ingresos bajo o a quedarse sin ingresos, y, entre los que tenían unos ingresos bajos, el 44% se quedó sin ingresos. Analizando estas dinámicas para el conjunto de la población, siendo el impacto también muy abultado, es 10 puntos inferior al de los jóvenes.

Entre las personas de mayor edad, entre 50 y 64 años, el impacto fue menor aunque no despreciable. Así, el aumento del número de personas mayores sin ingresos fue de 9 puntos porcentuales, y el porcentaje de mayores que antes de la pandemia tenían unos ingresos bajos y que en abril se encontraban sin ingresos (antes de tener en cuenta las transferencias públicas) fue del 23%, 10 puntos inferior al conjunto de la población y 22 puntos inferior al de los jóvenes. En cambio, en el otro extremo de la distribución de ingresos, las personas con ingresos altos se mantuvieron más estables a lo largo del tiempo, tanto entre las personas mayores como entre los jóvenes.

El informe de CaixaBank recoge además cómo las transferencias del sector público amortiguaron el impacto de la crisis en ambos colectivos. El nivel de cobertura que ofrecen a los jóvenes y a los mayores es similar, alrededor del 50% en ambos casos. Así, el aumento de las personas que se quedaron sin ingresos se reduce a la mitad (11,8 puntos porcentuales en el caso de los jóvenes y de 4,8 puntos en los mayores) cuando se observan los ingresos que incluyen las transferencias del sector público. Finalmente, también se aprecia cómo la reactivación económica que se produjo a partir de mayo ayudó a deshacer parte del impacto inicial, especialmente entre el colectivo de jóvenes, aunque todavía permanece en niveles claramente superiores a los previos a la crisis.

El impacto diferencial de la crisis por edades también se observa en el desempleo. La tasa de paro juvenil (16-29 años) aumentó hasta el 30,0% en el segundo trimestre de 2020 (+6,2 puntos porcentuales con respecto al cuarto trimestre de 2019), mientras que para el conjunto de la población se situó en el 15,3% (+1,5 puntos. con respecto al 4T 2019).

El impacto de la crisis también está siendo muy distinto en función del origen de las personas, siendo más acusado entre los que han nacido fuera de España. Como en el caso de los jóvenes, los inmigrantes presentan una distribución de ingresos sesgada hacia rentas más bajas, que son las que más padecen durante la crisis. Sin tener en cuenta las transferencias del sector público, entre abril y febrero el 46% de las personas nacidas fuera de España y que, antes de la pandemia, tenían unos ingresos medios pasaron a tener unos ingresos bajos o a quedarse sin ingresos. Y de entre las personas que tenían unos ingresos bajos, el 36% se quedó sin ingresos. Así, el número de personas sin ingresos nacidas fuera de España aumentó en 21 puntos entre febrero y abril. En agosto, todavía persistía un aumento de 14 puntos respecto a los niveles previos a la pandemia. Si se tiene en cuenta el papel del sector público, el incremento del número de personas que finalmente se queda sin ingresos es sensiblemente inferior, aunque sigue siendo muy elevado (de 10,2 puntos entre febrero y abril), con lo que el nivel de cobertura implícito es muy similar al del conjunto de la población.

La crisis también ha impactado de manera diferente entre hombres y mujeres. Por ejemplo, antes de las transferencias del sector público, la proporción de mujeres que no tenía ingresos aumentó en 15,7 puntos porcentuales entre febrero y abril, mientras que, para los hombres, el incremento fue de 14,2 puntos. (7,4 puntos y 6,5 puntos cuando se tienen en cuenta las transferencias públicas, respectivamente).