Actualidad

Boom en bolsa de las energéticas

Las compañías del sector experimentan un repunte de entre el 15% y el 30% en el último año por su paulatina apuesta por las renovables y la electrificación del automóvil. Endesa, con un 38%, la empresa que más se ha revalorizado.

Varios vehículos de este tipo en un punto de recarga
Varios vehículos de este tipo en un punto de recarga

Las compañías del sector experimentan un repunte de entre el 15% y el 30% en el último año por su paulatina apuesta por las renovables y la electrificación del automóvil. Endesa, con un 38%, la empresa que más se ha revalorizado.

El Gobierno de Sánchez se ha planteado alcanzar los cinco millones de coches eléctricos en circulación en 2030. Al margen de la factura que esto supone, más de 11.000 millones de euros, y de que casi ningún analista cree que haya un solo país en el mundo capaz de tal logro, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero impuesta por Bruselas a los socios europeos implica una electrificación y gasificación meteórica. La UE debe reducir las emisiones de CO2 en un 45% en 2030 y estudia ser climáticamente neutra, con cero emisiones, en 2050. El esfuerzo será titánico, pero ahorrará el 70% de los 266.000 millones que importa anualmente en combustibles fósiles. Para empezar, el Parlamento Europeo y el Consejo han alcanzado un acuerdo sobre las emisiones de CO2 para automóviles y camionetas ligeras en la UE para el periodo posterior a 2020: las emisiones de los automóviles nuevos tendrán que ser un 37,5% más bajas en 2030 en comparación con 2021, y las de las nuevas camionetas tendrán que ser un 31% más bajas. La apuesta de la UE va más allá de la implantación generalizada del vehículo eléctrico, ya que incluye la climatización y algunos procesos industriales intensivos en energía. Para alcanzarla, se apuesta por las renovables y el gas.

Coches verdes

En España, alcanzar esos cinco millones de vehículos eléctricos implica multiplicar varias veces las cifras récord alcanzadas en 2018 (entre híbridos, eléctricos puros y enchufables y gas), cuando se incorporaron al parque móvil 71.357 automóviles. Este año, con la misma etiqueta eco se llevan matriculados 22.220 vehículos verdes.

Al albur de este proceso, las compañías energéticas están disfrutando de un reverdecimiento de sus títulos en bolsa. Iberdrola, la mejor colocada por su apuesta renovable (29.177 de los 47.448 MW de su capacidad instalada son renovables, el 61,5%), acumula una revalorización del 30,9% en un año. A mediados de marzo de 2018, sus títulos cotizaban a 5,86 euros. El viernes cerraron en 7,67. En España, del total de potencia instalada (25.887 MW), el 61% es renovable (15.789 MW) gracias a sus 197 parques eólicos y sus 164 centrales hidroeléctricas. Además, en Reino Unido el 100% de su capacidad instalada es renovable (2.100 MW). En sus otros grandes mercados (EE UU y Brasil), la compañía que dirige Ignacio Galán también se encuentra bien posicionada.

De acuerdo con la estrategia de Iberdrola 2018-2022, el grueso de la inversión prevista de 34.000 millones se destinará a las fuentes de generación renovable, el almacenamiento, la instalación de infraestructuras de red más inteligentes y a las nuevas soluciones para los clientes.

Al margen de las fuentes de generación, la transición a una economía sin humos disparará el consumo eléctrico. La previsión es que la demanda suba un 62% hasta 2040. Endesa también ha visto cómo sus acciones se revalorizaban un 38% en un año, hasta alcanzar los 22,6 euros. Aunque los activos de la eléctrica que dirige José Bogas son eminentemente de generación tradicional (sólo 1.675 MW de su capacidad instalada en España y Portugal son renovables, el 7%), Endesa ha emprendido una profunda transformación para hacer frente a los desafíos impuestos por la UE (32% de penetración de las renovables en el consumo final eléctrico para 2030) y el Gobierno (que ha ido más allá al autoimponerse un 35% para la misma fecha). A través de su filial renovable Enel Green Power España, aspira a pasar de los actuales 1,8 GW de capacidad instalada en solar y eólica a 3,7 GW en dos años, y reducir un 44% sus emisiones de CO2 entre 2020 y 2030. La eléctrica es, además, el segundo operador de gas, un combustible que incrementará su consumo por la descarbonización y electrificación.

Las acciones de la gasista Naturgy, inmersa también en la conversión en energética, se han disparado un 36,6%% en el último año, hasta los 24,6 euros. El ajuste de valor de sus activos por 4.900 millones se ha reflejado en sus cuentas, pero las halagüeñas previsiones del sector han disparado su cotización. La compañía espera que el 50% de su negocio esté ligado a la electricidad en 2022. Para ello, prevé invertir 8.400 millones hasta esa fecha, de los que 5.300 millones se dedicarán a crecimiento, con especial énfasis en los negocios de gas y electricidad (36%).

Repsol también se adaptan a velocidad de crucero. La compañía ya tiene 810.000 clientes de gas y electricidad, un crecimiento del 8% respecto a los 750.000 clientes que sumó al comprar los activos de Viesgo en noviembre de 2018. Esta compra le facilitó 2.352 MW de capacidad instalada, que sumados a los 600 MW que ya tenía, le dejaron con casi 3.000 MW. Su objetivo es disponer de 4.500 MW de capacidad de generación baja en emisiones para 2020. La revalorización de sus acciones en el último año es del 13,3%.