Bruselas veta la prohibición al diésel y la gasolina a la que aspira Sánchez

Considera que la restricción vulneraría las leyes comunitarias

Considera que la restricción vulneraría las leyes comunitarias.

Las aspiraciones ecológicas del presidente del Gobierno en funciones no llegarán a término. Tras afirmar en noviembre que los motores de gasolina y diésel tenían los días contados, su ambicioso proyecto puede darse de bruces con la legislación comunitaria. Ahora, la comisaria europea de Industria y Mercado Interior, Elzbieta Bienkowska, vuelve a dedicar una reprimenda a los Estados miembros, al asegurar ayer que una prohibición completa de vehículos nuevos con motores de gasolina y diésel «no es compatible» con la actual legislación comunitaria.

El comunicado responde a la pregunta realizada por el Parlamento Danés (Folketinget), interesado en saber bajo qué condiciones podría ser compatible con la ley europea la introducción de un veto a la comercialización de coches de combustión en Dinamarca. Ante esta pregunta, la comisaria destacó que como medida para reducir la contaminación de las áreas urbanas, los Estados miembro tienen la posibilidad de restringir el acceso a algunas. Una medida que ya ha sido adoptada por nueve países comunitarios. En este sentido, recordó que otros países como Francia, España, Reino Unido, Holanda e Irlanda han anunciaron planes de prohibición y los invitó a mantener «una discusión en el Consejo».

El Ministerio de Transición Ecológica tuvo que dar un paso atrás después de que en noviembre anunciase la prohibición de estos vehículos de combustión a partir de 2040. Su anteproyecto de Ley de Cambio Climático pretendía convertir a España en «líder» de las energías y tecnología limpias. Sánchez calificó esta medida como «necesaria» para alcanzar su objetivo: llegar a 2050 con una mayoría de vehículos cero emisiones.

Sin embargo, la palabra «prohibición» le quedó demasiado grande al Ejecutivo en funciones, que en febrero tuvo que comunicar su rectificación. El veto evolucionó hacia una meta a conseguir. El paquete de medidas del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima sufrió una reestructuración tras el enorme revuelo que ocasionó en el sector del automóvil. De cara a su envió a Bruselas, la prohibición quedó a un lado y fue sustituida por una tímido fomento de las comercialización de los vehículos que no emitan CO2 .

No obstante, la comisaria destacó en su carta la necesidad de que el sector del transporte contribuya a la descarbonización de la economía y abogó por un «cambio profundo» hacia vehículos de cero emisiones, algo que calificó como indispensable. Pese a rechazar la prohibición, Bienkowska demandó «mayores esfuerzos» por parte de las industrias europeas para hacer frente al reto de las descarbonización y para seguir siendo competitivas, ya que, en su opinión, «se están quedando atrás» en el desarrollo de las tecnologías de la movilidad del futuro. También aprovechó esta ocasión para recordar a los gobiernos europeos que competidores de la UE como China y Estados Unidos están buscando fórmulas para afrontar el cambio climático, lo que requiere «un enfoque político integral».