Colaborar bajo el mismo techo: «coliving»

De la convivencia pueden surgir grandes proyectos
De la convivencia pueden surgir grandes proyectos

Una vez más el espacio juega un papel protagonista en las nuevas formas de trabajar. Entre los profesionales «millennials», y más concretamente entre los nómadas del conocimiento, que ya hemos definido en anteriores artículos, surge una atrevida forma de colaborar importada de Silicon Valley, que en España ya está empezando a despegar. Se trata del «coliving», que en pocas palabras se puede definir como colaborar bajo el mismo techo: trabajar y convivir en un mismo lugar. Son casas en las que varios inquilinos encuentran un lugar en el que el trabajo remoto es su modus operandi, y sus compañeros de piso son también colegas de trabajo. De esta convivencia pueden surgir grandes proyectos e ideas. Seguro que para todos es un referente la casa de Palo Alto en la que Mark Zuckerbert y sus colaboradores, entre risas, fiestas y colaboración, crearon Facebook.

Al hecho de trabajar donde, como, cuando quieras, ahora podemos añadir: con quien quieras. Se trata no sólo de colaborar sino de crear una comunidad de intercambio de conocimiento y experiencias de vida o aficiones. Es un paso más allá del coworking que ya hemos asumido para compartir un espacio en el que fluyen proyectos, ideas, ayudas, y mucha colaboración. El «coliving» además contribuye a que las personas que lo practican convivan con otras personas con similares intereses e inquietudes, que pueden aportar y complementar algo en su faceta profesional y, por qué no, en su faceta personal (aficiones, deportes, cine, ...).

La semana pasada hablábamos de cómo gestionar con inteligencia la línea cada vez más fina entre lo personal y lo laboral, y en este caso esa línea es mínima, ya que estas personas cocinan, comen, cenan, charlan, trabajan y duermen bajo el mismo techo.