«Competencia debe consensuar con todos los actores del sector energético»

Entrevista a Christopher Jones, experto energético del European University Institute,. y Walter Boltz, miembro de la Agency for the Cooperation of Energy Regulators

Christopher Jones y Walter Boltz
Christopher Jones y Walter Boltz

La CNMC, a examen

Falta algo más de 30 años para llegar a la fecha límite. La transición energética tendrá que haber llegado a su término a comienzos de 1950. La Unión Europea debe ser entonces neutro en emisiones de carbono. Hasta ese momento, el trabajo que hay que realizar es ímprobo. El desafío, enorme. El mayor nunca planteado en este ámbito. La reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero deberá reducirse en un 85%. Los expertos Walter Boltz, miembro de la Agency for the Cooperation of Energy Regulators, y Christopher Jones, del European University Institute, participaron hace unos días en Madrid en un foro sobre «La descarbonización del mercado energético europeo», organizado por la Fundación Naturgy. Ambos coincidieron en afirmar que «es conveniente definir un sistema regulatorio que estimule las inversiones necesarias para lograr la descarbonización. Este escenario mixto, en su opinión, requerirá importantes apuestas económicas de las empresas por «renovables, gas limpio y plantas de captura y almacenamiento de carbono». «Es importante –mantiene Jones– actuar a corto plazo para conseguir que el mercado progrese con celeridad y asegurar que en la segunda mitad de la próxima década exista capacidad para almacenar, a través del hidrógeno,electricidad generada en épocas de picos de producción».

– ¿Alcanzamos los objetivos 20/20/20?

Walter Boltz (WB). El avance conseguido, hasta la fecha, es positivo, aunque ha acarreado un aumento relevante del precio de la electricidad y unas subvenciones muy onerosas a las renovables. El reto para el futuro es doble: mayores inversiones y bajos importes. No obstante, se puede calificar de éxito lo conseguido de momento. Ha ayudado a lograrlo la crisis económica y la transición de los países del Este que han pasado de un modelo energético muy despilfarrador a otro más eficiente. Si el crecimiento hubiera sido continuo entre 2006 y 2020, no creo que hubiéramos podido alcanzar las metas. Ahora bien, las circunstancias y ciertas medidas tomadas nos lo han facilitado. Otra cosa serán los marcados para 2050 que requerirán un esfuerzo aún mayor.

Pero ¿estamos bien encaminados hacia esa descarbonización fijada para 2050?

WB. Sí, pero debemos acelerar para llegar a tiempo. Es demasiado pronto aún para saber qué combinación es la adecuada. El debate al respecto no ha hecho más que empezar. No creo que ningún país tenga ya perfilado el conjunto de medidas necesario. En los próximos años se irán adoptando algunas, que más adelante no se podrán aumentar. Hay que decidir qué actuaciones se deben llevar a cabo tanto a nivel de la UE como de cada estado miembro.

Christopher Jones (CJ). La dirección tomada es la correcta. Los 17 de la Agenda 2030 son equilibrados y adecuados. Ahora bien, será mucho más difícil alcanzarlos en eficiencia energética. Ésta debe ser prioritaria.

– ¿Están todos los miembros de la UE siguiendo los principios de sostenibilidad, competitividad y seguridad que inspira la política energética de la UE desde 2005?

CJ. Todos los miembros de la Unión Europea tratan de que estas máximas marquen sus estrategias en este campo. No olvidemos que seguir los tres en el comienzo de un proceso de liberalización ha sido complicado, sobre todo por el elevado coste de las renovables. Ahora bien, casi todos ellos están alcanzando los objetivos en estas fuentes y los que no lo consigan a tiempo podrán compensarlo rápidamente.

– ¿Es real la competitividad en Europa, y particularmente en España, en materia energética?

CJ. La energía es más barata en algunas zonas del mundo como los Emiratos o los propios EE UU, pero nuestro Continente no tiene un problema de competitividad.

– ¿Cómo debe ser el camino que ha de recorrer para llegar al reto de descarbonización en 2050?

CJ. En primer lugar, se debe invertir de forma rentable para hacer realidad la Agenda 2030. Es decir, conseguir una rebaja de los costes de las renovables y una aportación equilibrada de éstas al sistema eléctrico, así como una reducción del monto que supone su transporte. Ya tenemos actualmente energías muy asequibles. El próximo reto es integrarlas de manera más barata. Y, por último, impulsar la revolución del hidrógeno.

WB. Estoy convencido de que en Europa podemos aprovechar mejor la inversión siendo menos ideológicos, centrándonos más en los sistemas y tecnologías que funcionan como se hace en Estados Unidos y siendo más abiertos a la innovación y a la investigación.

– ¿Cuáles son, a su juicio, los principales errores que se están cometiendo en materia energética?

WB. Subvencionamos en exceso la producción sin tener en cuenta la eficiencia tecnológica. Además, no se apoyaron económicamente las medidas para reducir las emisiones de carbono y se permitió la fragmentación de los mercados para las renovables. Cada país miembro tomó sus propias iniciativas, lo cual ha resultado a la postre mucho más caro.

– ¿Es adecuado el sistema regulatorio? ¿Qué se debe cambiar para que resulte más atractivo a los inversores?

WB. Sin duda, debe mejorar. Debe tener más en cuenta la seguridad jurídica a largo plazo. Durante unos 15 años se ayudaron a subvencionar las renovables a nivel nacional y solamente, cuando no pudieron aguantar más la presión de la Comisión, los estados miembros optaron por la subasta de las renovables y, con gran sorpresa, se percataron de que esta fórmula era mucho más beneficiosa.

– ¿Cuál es el reto regulatorio que tenemos planteado?

WB. Garantizar que todo el conjunto de tecnologías pueda contribuir a la anhelada descarbonización y evitar así el bloqueo de algunas de ellas. Debe ser lo suficientemente flexible para que pueda adaptarse a vías alternativas o ajustes si es necesario, ya que se espera que haya diferentes prioridades. Debe ser capaz de permitir distintas soluciones tecnológicas, ya que no se puede predecir actualmente con certeza las tecnologías que serán más rentables. Finalmente, debe asegurar que la infraestructura del gas no solo se mantenga, sino que se amplíe, así como el desarrollo progresivo de un sistema sustentado en el mercado que avale que la electricidad renovable y el gas descarbonizado puedan competir en las mimas condiciones.

– ¿Qué les parece la intención de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) de España de recortar las retribuciones a la distribución de electricidad y gas?

WB. No conozco todos los detalles, por lo que no puedo darle una opinión tajante. Eso sí, creo que este país se equivocó en mantener implicado tanto tiempo al Ministerio competente en la toma de decisiones del sistema, lo cual era contrario a la legislación europea. Ahora se encuentra con las prisas y un ente regulador de grandes dimensiones. Se necesita tiempo para encontrar un consenso entre éste y las entidades reguladas. De nada sirve dedicarse a buscar culpables. Lo que hay que hacer es empezar a trabajar de manera constructiva y encontrar soluciones consensuadas que sean aceptables para todos los actores del mercado.

CJ. No es sencillo porque no solamente hay que mantener las redes de electricidad y gas (también para el hidrógeno) sino que hay que ampliarlas, y hay que hacerlo a precios razonables. Por tanto, resulta crucial que el regulador se tome todo el tiempo que sea necesario para que se articule un sistema aceptado por todos que, al mismo tiempo, tenga vocación de permanencia y sea incentivador para atraer más inversiones.

– ¿Debería contemplar tecnologías como la de la obtención de hidrógeno a partir de excedentes de electricidad renovable?

WB. Se está utilizando en estos momentos energía para producir hidrógeno con tarifas de consumo normal, lo que no tiene ningún sentido. Son precisos algunos ajustes, pero tampoco me parece necesario porque la tecnología está evolucionando y la normativa nunca puede ser un freno a sus avances.

– ¿Tiene alguna estimación sobre la inversión necesaria para conseguir esa descarbonización?

WB. No es posible darle una respuesta pues depende del escenario de base. El coste adicional a lo largo del tiempo no será demasiado elevado. Durante unos años, los que comprenda la transición, habrá que invertir bastante, pero los 30-40 años siguientes no tanto.

CJ. No creo que suponga mucho. La red de gas para transportar el hidrógeno ya existe y la de electricidad también, lo que queda es cambiar el contenido. .

– ¿Comparte la opinión de los técnicos de que el mejor mix para alcanzar el reto de la descarbonización es el de la electricidad y el gas renovable?

CJ. Por supuesto. No cabe ninguna duda de que es una combinación de ambas. No se puede hacer sólo con electricidad, ni tampoco únicamente con gas y deberá ser el mercado el que determine en qué proporción cada una de estas fuentes.