Concluye la sexta ronda negociadora euromarroquí sin cerrar el acuerdo pesquero

La sexta ronda pesquera euromarroquí concluyó hoy en Rabat tras una larga jornada de reuniones sin haberse cerrado el acuerdo, pese a que el clima de entrada era muy optimista.

Los negociadores, tanto marroquíes como europeos, se negaron a hacer el más mínimo comentario, y no quisieron confirmar lo que algunas fuentes anónimas avanzaron sobre una posible visita de la Comisaria de Pesca, María Demanakis, a Rabat el próximo miércoles, con el supuesto cometido de firmar definitivamente el acuerdo.

La jornada se había abierto con los mejores auspicios, y fuentes europeas dijeron que se estaba discutiendo ya el borrador final, con todos los temas prácticamente cerrados y como único punto de discordia la cuestión de si el acuerdo sería de aplicación inmediata o debería pasar varios meses de tramitaciones parlamentarias (en las cámaras marroquí y europea).

Las conversaciones duraron toda la mañana en el ministerio marroquí de Pesca; al principio de la tarde, los negociadores europeos se retiraron a la sede de la Comisión en Rabat para discutir cuestiones internas, y fueron llamados de nuevo al ministerio, en lo que parecían ya los últimos flecos.

Según filtraron fuentes próximas a los negociadores, se había cerrado ya prácticamente un acuerdo para los 4 próximos años a cambio de una contrapartida financiera de 40 millones de euros anuales (en lugar de los 36,1 del acuerdo anterior) para Marruecos, de los que tres cuartas partes pondrá la Comisión y el resto los armadores.

Siempre según ese texto provisional, el acuerdo concede unas 120 licencias, de las que al menos cien son para barcos españoles, que en general ven mejorada su capacidad de captura sin soportar una mayor carga financiera, pues el aumento en el precio de las licencias lo asumen los grandes arrastreros del norte de Europa.

El secretario general español de Pesca, Carlos Domínguez, se desplazó a Rabat para lo que parecía la ronda definitiva, pero no asistió a las conversaciones, aunque fue informado por los negociadores.

"Mi impresión es que las cosas funcionan como deseábamos, que se han producido avances definitivos; la Comisión Europea está haciendo un buen trabajo", dijo, y aludió a la posible visita de la comisaria Damanakis a Rabat el próximo miércoles "en la que quedarían resueltos todos los detalles".

Pero Domínguez dejó claro que aún no hay un texto final del acuerdo, por lo que no puede hablarse de texto cerrado ni de cuál sería la redacción final de las polémicas cláusulas "políticas"(las referentes a los derechos humanos y al beneficio de las poblaciones saharauis), a las que Marruecos se ha opuesto durante meses.

En el terreno más técnico, el borrador del acuerdo garantiza una mayor capacidad de capturas para la flota europea y se cree que será positivo sobre todo para los barcos andaluces y canarios, que ven ampliada su capacidad de captura, ya sea en número de barcos o en millas.

Sin embargo, donde los negociadores marroquíes se han mostrado más inflexibles es en la cuestión de los marineros de su país que deben ir enrolados en los barcos europeos, pues se han negado a que sean los armadores los que elijan a estos tripulantes.

La polémica ya es antigua, pues Marruecos se ha aprovechado de esta cláusula para formar en los barcos europeos a sus propios marineros, jóvenes egresados de las escuelas navales que en el futuro constituirán el sector pesquero en su país.

Por su parte, los europeos se quejan de no poder contar con marinos experimentados y tener que comenzar de nuevo cada año a instruir a jóvenes noveles, incluso en categorías pesqueras, como los arrastreros de fondo, que requieren una mayor pericia.

Al respecto, el texto que finalmente parece que se adoptará recoge que será Marruecos el que proponga una lista de 700 marineros de entre los que los armadores europeos tendrán que elegir.