De Guindos promete «lealtad e independencia» en el BCE

El todavía ministro español lanza un mensaje conciliador ante las reticencias de Draghi por su perfil político

Luis de Guindos se prepara para responder a las preguntas de los miembros de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo/Efe
Luis de Guindos se prepara para responder a las preguntas de los miembros de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo/Efe

El todavía ministro español lanza un mensaje conciliador ante las reticencias de Draghi por su perfil político.

El todavía titular de Economía español, Luis de Guindos, compareció ayer ante la Comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara precedido por un telonero de lujo, el propio presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, del que será escudero a partir del mes de junio como nuevo vicepresidente de la entidad monetaria en sustitución del portugués Vitor Constancio.

Fue una cuestión puramente casual ya que Draghi se enfrentaba a una comparecencia ya prevista en la agenda, pero son conocidas las reticencias del Banco Central Europeo respecto al perfil político de Luis de Guindos que Mario Draghi ha venido expresando estos últimos meses en privado. Por eso, la comparecencia de ayer del ministro español estuvo marcada por dos ideas claras: respaldo a la política monetaria llevada a cabo por el BCE en los peores momentos de la crisis e intentos de disipar cualquier duda sobre su falta de independencia debido a su pasado en la política y en el sector privado.

Tras la comparecencia de ayer, hoy los miembros de la Comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara se pronunciarán sobre la candidatura del aspirante español en una votación secreta y su postura deberá ser refrendada en la sesión plenaria de marzo. Izquierda Unitaria y los verdes votarán en contra, el PP Europeo y el grueso de los liberales a favor. Así, la luz verde depende de la posición de los socialistas europeos. La delegación española ya ha anunciado su «abstención crítica» y podrían arrastrar al resto de los países en esta postura intermedia que permitiría a De Guindos pasar el examen sin sobresaltos. Los socialistas europeos han mostrado dudas sobre el perfil de Luis de Guindos debido a su puesto de ministro y a que no es una mujer. Pese a esto, la opinión de los eurodiputados, al igual que la del BCE, no es vinculante y se espera que los jefes de Estado y de Gobierno que deben validar la candidatura en la cumbre de marzo hagan caso omiso de una recomendación negativa de la Eurocámara.

Pero resulta evidente que una votación en contra supone un traspiés que no beneficia al ministro de Economía español, que ya se enfrentó a una comparecencia a puerta cerrada en la misma Comisión de Asuntos Económicos. Tras esta sesión sin luz ni taquígrafos, los eurodiputados mostraron su preferencia por el candidato irlandés Philip Lane.

La primera en abrir ayer la veda sobre la candidatura de Luis de Guindos fue la eurodiputada socialista francesa Pervenche Beres, que preguntó a Draghi sobre el método de elección de los miembros del núcleo duro del BCE y el perfil del candidato en relación a la cacareada independencia del BCE. Draghi aseguró que «la independencia del BCE está inscrita en el Tratado y está protegida por el Tratado, más allá de cualquier perfil político». Para dejar clara la solidez del Eurobanco, Draghi continuó explicando que «el BCE ha sido creado como institución independiente. El marco institucional es nuestro mayor, nuestro más importante escudo frente a interferencias políticas. La independencia del BCE está reflejada en el Tratado y consiste en 5 principales pilares incluida la independencia personal de los miembros del Comité ejecutivo del BCE. Los otros cuatro pilares son el institucional, el funcional, el financiero y la independencia legal».

Minutos después, en una intervención pronunciada en español, francés e inglés, De Guindos prometió «lealtad e independencia» si es nombrado vicepresidente del BCE y repitiendo los argumentos de Draghi aseveró que la independencia está «totalmente garantizada por los tratados y por los estatutos» del BCE.

Sobre política monetaria, De Guindos calificó como «cruciales» las medidas tomadas por la entidad para evitar la fragmentación de los mercados financieros y resaltó el equilibro logrado por la entidad monetaria en la puesta en marcha de las medidas no convencionales vigentes hasta el momento y que han contado con el rechazo de los halcones de la ortodoxia. Dentro de esta capitulo, también aseguró ser consciente del debate sobre los «efectos secundarios» de esta medidas en el medio plazo, en referencia a la paulatina retirada de estos estímulos. Unas palabras que responden a sus deseos de no ser visto ni como halcón ni como paloma. En línea con las tesis de Draghi, pidió a los gobiernos que sigan poniendo en marcha reformas para mejorar su competitividad y se mostró a favor de completar la unión bancaria y sanear el sistema financiero.

Las preguntas más comprometidas llegaron de los socialistas, Izquierda Unitaria y los verdes. Beres le reprochó los casos de corrupción del PP –él se defendió diciendo que nunca ha formado parte de ninguna lista electoral– y Ernest Urtasun, de los Verdes, le preguntó por supuestas injerencias en Bankia y su papel en Banco Mare Nostrum. De Guindos defendió la independencia de la entidad.