El BCE acaba la munición millones para salvar y empieza a regalar el dinero

Va a ampliar el volumen mensual del programa de compra de deuda en 20.000 millones de euros, hasta 80.000 millones de euros, a partir de abril

La Razón
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Draghi insiste en que su política es la mejor para elevar la inflación y crecer

Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), ya advirtió fuertes cambios en la política monetaria de la institución en su última reunión de enero pero superó ayer con creces las expectativas de los inversores. Tras un encuentro particularmente esperado por los mercados, el consejo de gobierno del eurobanco decidió, por «mayoría abrumadora», el aumento del volumen mensual de su programa de compra de activos hasta los 80.000 millones de euros, justo cuando se cumplen un año y un día de su puesta en marcha. Draghi anunció igualmente la bajada de sus tres tasas de referencia, llevando la principal, el precio oficial del dinero, al 0% por primera vez en la historia de la institución.

Las medidas adoptadas ayer por el BCE no son más que el reconocimiento al fracaso de la laxitud de su política monetaria. Como destacó LA RAZÓN el pasado 28 de febrero, el BCE había «tirado» hasta finales de enero 712.000 millones de euros para que la economía de la eurozona siga languideciendo, la inflación esté en mínimos históricos y el euro mantenga dignamente el pulso con el dólar a pesar de las divergentes políticas que la FED y el BCE llevan a cabo. El último dato del coste de la QE eleva la munición empleada por Draghi a 774.421 millones de euros a cierre de febrero.

El vertiginoso aumento en 20.000 millones de euros mensuales del programa de compra de deuda (QE, por sus siglas en inglés), que ya inyectaba 60.000 millones a la economía cada mes y fue ampliado en diciembre hasta marzo de 2017, confirma que la institución sigue confiando en esta herramienta para batallar contra la débil inflación, que volvió a revelarse en febrero en terreno negativo (-0,2%). «El QE se extenderá tanto como sea necesario», dictaminó ayer Mario Draghi. Paralelamente, el programa se expandirá a algunas de las empresas más sólidas no financieras de la zona euro.

El efecto que busca la institución nutriendo de esta forma la economía europea es el aumento de los precios, para lo que también anunció otra de las medidas sorpresa de la reunión: el lanzamiento, a partir de junio, de un nuevo programa de préstamos gigantes con vencimiento a cuatro años y tasas bajas para los bancos, llamado TLTRO.

La tasa de referencia básica, el verdadero barómetro del crédito en la zona euro, ya llevaba dieciocho meses en su mínimo histórico (0,05%). Dando un paso más y marcando historia, Draghi anunció una reducción hasta el 0%, que comenzará a aplicarse dentro de seis días.

El castigo de no prestar

Vuelve a bajar una vez más la facilidad de depósito (el interés que el BCE cobra a los bancos de la eurozona por aparcar su dinero en la institución) en diez puntos básicos, hasta el -0,40%. Los analistas, sin embargo, esperaban que el organismo central europeo estipulara una mayor «sanción» para aquellos bancos que dejen inactivo su dinero en las cajas fuertes del BCE, algo que ha declinado Draghi. «No vemos necesario que la facilidad de depósito siga rebajándose», dijo, de lo que se deduce que no habrá bajadas en los próximos meses. La tasa de depósito ha ido experimentado caídas graduales para intentar impulsar los préstamos, ya que «éstos revierten en una estimulación de la actividad económica y el efecto mecánico hace que los precios aumenten», según palabras del jefe del grupo financiero suizo Mirabaud. Sin embargo, muchos otros analistas han alertado sobre los riesgos de esta subida, ya que algunos bancos rebotan las tasas de depósito a los receptores del crédito.

El BCE aprobó también una reducción en la tasa de interés de la facilidad marginal de crédito (el interés de los préstamos a un día que la institución concede a los bancos), que se recorta en 5 puntos básicos, hasta el 0,25%. «Las nuevas medidas estimularán el crédito y la inflación», apuntó Draghi, que en la anterior reunión decepcionó a los mercados al anunciar únicamente tímidos cambios, aunque reconoció que aún llevaría un largo tiempo conseguir el objetivo.

Las bolsas entendieron mal el mensaje de Draghi y acogieron inicialmente con entusiasmo lo anunciado por el Eurobanco, respondiendo con subidas en torno al 3%. El efecto duró apenas tres horas. El Ibex cerró plano y el resto de los mercados, con pérdidas, más acusadas cuanto más importante es la plaza. Los analistas de Bloomberg pronosticaron que los bancos españoles se verán beneficiados por estas inyecciones de liquidez, mientras que algunos políticos aplaudieron igualmente los nuevos pasos a seguir en la política monetaria, como el ministro de Hacienda español, Cristóbal Montoro, que calificó los cambios de «adecuados para impulsar el crecimiento económico». Draghi advierte de que siguen existiendo riesgos hasta el punto que corrige las previsiones a la baja para este año en tres décimas, hasta el 1,4%, y las de la inflación, en nueve, hasta el 0,1%.