Moody’s y Fitch alertan de que el 26-J no borra la incertidumbre

El resultado electoral del 26J reduce el riesgo de un estancamiento político

Las elecciones generales del pasado domingo han tenido un efecto inmediato sobre la visión que las agencias de «rating» tienen de nuestro país. Para Moody’s y Fitch, la repetición de los comicios ha traído efectos positivos y negativos, casi a partes iguales. Mientras que las urnas parecen haber aclarado ligeramente el turbio panorama político surgido tras las elecciones del pasado 20 de diciembre, la incertidumbre se mantiene y el impulso reformista podría verse comprometido. Algo que puede frenar el crecimiento de la economía española. De hecho, Fitch advierte de que «cualquier periodo prolongado de estancamiento político conllevaría un mayor impacto negativo en la confianza y el crecimiento de España que el aparecido tras las elecciones de diciembre».

Resultado «poco concluyente»

Un informe de Moody’s publicado ayer y titulado «El segundo y poco concluyente resultado electoral en seis meses prolonga la inercia de las reformas» afirma que las últimas elecciones pueden retrasar aún más las «reformas críticas que podrían impulsar el potencial de crecimiento de España y aplacar la considerable carga de la deuda». «Aunque el PP y el PSOE han ganado una más alta proporción de voto en esta ocasión, las dinámicas fundamentales no han cambiado. Ningún partido lidera una mayoría y siguen las mismas divisiones políticas que hicieron imposible formar Gobierno en las elecciones previas», asegura la vicepresidenta de Moody’s, Sarah Carlson. No obstante, la agencia cree que esta vez sí se logrará formar Gobierno, aunque «no hay una versión que matemáticamente pueda facilitar un Gobierno con mayoría que llevase a cabo un robusto programa de reformas».

«En el mejor de los casos habrá poco avance de las reformas macroeconómicas y fiscales estructurales». En el peor escenario, Moody’s advierte de «una alianza política que intente revertir las reformas de los últimos años». De todas formas, y pase lo que pase, estima que «parece haber muy poco apetito reformista entre los partidos mayoritarios y el electorado». En este sentido, considera que cualquier mejora de las finanzas públicas es improbable si no se ejerce un control efectivo sobre las cuentas autonómicas y los gastos de la Sanidad Pública, así como una reforma de la Seguridad Social.

En el caso de Fitch, el informe se titula «Las elecciones en España reducen el riesgo político, la incertidumbre se mantiene». Es decir, una de cal y otra de arena. La agencia de calificación señala que el 26-J «parece haber reducido el riesgo de que se repita la parálisis política que se produjo tras las elecciones de diciembre, aunque el escenario político sigue fragmentado y el resultado final es incierto».

Concesiones políticas

Apunta que no existe ningún apetito popular para unas nuevas elecciones. Además, señala que el incremento de votos obtenidos por el Partido Popular deja a la formación de Mariano Rajoy es «una posición más fuerte para liderar el siguiente Gobierno, ya sea a través de una coalición o en minoría». En este sentido, considera que sin un ganador claro, «las concesiones políticas serán necesarias para la formación de un nuevo Gobierno».

No obstante, Fitch opina que una coalición de izquierdas liderada por el PSOE y en la que entrasen buena parte de los partidos autonómicos y que obligara a los socialistas a hacer concesiones al independentismo catalán, «sería difícil de vender a una opinión pública que ha aumentado su apoyo al PP». El resultado de las elecciones «ha reducido el riesgo de que el próximo Gobierno vaya a depender de elementos políticos más radicales», lo que habría desembocado en una marcha atrás de las reformas estructurales anteriores o en una mayor desviación fiscal». De hecho, la agencia señala al PP como el partido más reacio a revertir reformas en «áreas prioritarias».