La amenaza japonesa llega al segmento «premium»

Cada nueva empresa que pretenda entrar en el siempre difícil sector de la automoción debe hacerlo con ideas innovadoras, un lenguaje de diseño muy particular y una visión del automóvil con mucha personalidad. Y estas premisas las cumple a la perfección Infiniti, que empezó en Estados Unidos de la mano de Nissan y Renault y ahora se expande por todo el mundo con una proyección increíble. El segmento Premium se prepara estos días para afrontar una segunda etapa en la irrupción de la marca japonesa con un modelo cuya relación precio calidad es realmente buena. El Q50 encarna a la perfección algo parecido a lo que está ocurriendo en la Fórmula 1. De repente, una escudería como Red Bull ha roto la hegemonía de constructores tan consolidados como Ferrari, McLaren, Lotus, Mercedes y ese mismo camino parece seguir Infiniti, que a su vez es suministrador técnico de la escudería de Fórmula 1 que domina esta categoría desde hace ya unos años.

El Infiniti Q50 es una berlina que desde esta semana luchará en el mercado con coches como el BMW serie 3, el Audi A4, el Lexus IS, el Volvo S60 o el Mercedes Clase C. Tiene una longitud de 4,7 metros y capacidad para cinco pasajeros. En el momento de su comercialización estará disponible con dos motorizaciones: una diésel que rinde una potencia de 170 cv y otra de gasolina que además emplea un propulsor híbrido que conjuntamente ofrecen 364 cv. Sin duda, es la variante más radical y deportiva, ya que también puede incorporar tracción total. Sus prestaciones dejan claro el espíritu de esta variante, ya que acelera de 0 a 100 en sólo 5,4 segundos, puede alcanzar una velocidad máxima de 250 km/h y sin embargo, firma un gasto medio de combustible de sólo 6,8 litros a los 100, una cifra realmente moderada para tratarse de una berlina deportiva.

La alternativa diésel también cuenta con datos muy interesantes pues el propulsor es fruto de la alianza que Renault, Nissan y Mercedes tienen para este tipo de tecnología. El consumo medio de combustible es de 4,4 litros y sus prestaciones están a la altura de cualquiera de la competencia.

El interior rezuma modernidad y calidad por todos sus lados y en él, destacan dos grandes pantallas para el navegador y otra para determinados controles, entre ellos, el «active lane», un sistema que te devuelve al carril si detecta que estamos pisando la línea cuando circulamos por una autovía a cierta velocidad. Otra de las «delicatesen» que emplea el Q50 es una dirección eléctrica que no tiene conexión entre el volante y las ruedas, por lo que al pasar sobre una zona bacheada el conductor no notará vibraciones en el volante. La versión diésel emplea un cambio manual de seis velocidades, mientras que existe otro automático de siete para el modelo de gasolina y, opcionalmente, también para el de gasoil.

El precio del nuevo Infiniti Q50 arranca en 34.900 euros con la versión diésel con un equipamiento de serie muy destacado.