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La crisis de la lira turca desata un nuevo episodio de guerra comercial

Un acto más en la tormentosa vida de la lira turca en los últimos días. El apoyo del Banco Central de Turquía y la imposición de aranceles a las importaciones de automóviles, tabaco y bebidas procedentes de EEUU han dado oxígeno a la divisa

Un acto más en la tormentosa vida de la lira turca en los últimos días. El apoyo del Banco Central de Turquía y la imposición de aranceles a las importaciones de automóviles, tabaco y bebidas procedentes de EEUU han dado oxígeno a la divisa.

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Jornada extraña la vivida en el día de ayer en la crisis de la lira turca. La divisa del país se revalorizó un poco más. El dólar perdió ayer un 5,5% de su valor después de las inyecciones del Banco Central y, sobre todo, por las medidas decretadas por el Gobierno de Erdogan de duplicar los aranceles sobre algunas importaciones procedentes de EE UU, en respuesta a las impuestas apenas dos días antes por Donald Trump. El resultado final no pudo ser otro que una interpretación muy negativa por parte de los mercados de valores, que ven un nuevo episodio de la guerra comercial que el presidente estadounidense ha decretado al resto del mundo. Todas las bolsas europeas así lo vieron. Madrid cedió un 1,26%, pero no fue la más perjudicada. Este «honor» se lo llevó París, cuyo índice, el Cac-40, cedió un 1,82, por delante del paneuropeo EuroStoxx (-1,71%). La lira turca siguió la estela del día anterior y recuperó parte del terreno perdido esta última semana. A cierre de mercado, un dólar se cambiaba por 6,02 liras, aunque en algunos momentos de la jornada llegó a bajar hasta 5,87 unidades. Todo lo contrario sucedió con la bolsa de Estambul. Su principal índice, el Bist 100, perdió un 3,38% en la jornada. Los inversores anticiparon que en los próximos días las represalias por parte de EE UU puedan multiplicarse. La casa Blanca aseguró ayer que los aranceles impuestos a las importaciones de acero procedentes de Turquía se mantendrán aunque se proceda a la liberación de Andrew Brunson, pastor estadounidense, arrestado en octubre de 2016.

Ayer, a primera hora de la mañana, el Gobierno de Ankara publicó en el boletín oficial un decreto por el que se duplicaban los aranceles a la importación de automóviles procedentes de EE UU hasta el 120%; los de las bebidas alcohólicas hasta el 140% y los del tabaco, hasta el 60%. Eso significa que si un coche fabricado en EE UU llega a la frontera turca a un precio de 10.000 euros, el comprador necesitará pagar 22.000 euros para hacerse con él. La medida afecta también a productos relacionados con la cosmética, el arroz y el carbón. «Los aranceles de importación se han incrementado en algunos productos, bajo el principio de reciprocidad, en respuesta a los ataques deliberados de la Administración de Estados Unidos contra nuestra economía», señaló Fuat Oktay a través de su cuenta en la red social Twitter. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan afirmó el pasado martes que Turquía boicotearía los productos electrónicos estadounidenses a medida que aumentase la disputa.

El Banco Central de Turquía se ha encargado de proporcionar liquidez al sistema financiero y ha despertado el sentimiento nacionalista de los ciudadanos. Ayer se podían ver en Estambul colas de gente exhibiendo billetes nominados en dólares ante las entidades financieras para convertirlas en liras turcas. Ese fue el motivo de que la divisa nacional recuperara parte del aliento perdido desde el pasado viernes.

Además de proporcionar más de 6.000 millones de dólares en efectivo y 3.000 millones equivalente en dólares, el Banco Central de Turquía anunció su disposición a llevar a cabo, aparte de las subastas semanales de liquidez, otras operaciones «repo» o subastas de depósitos con vencimientos de 91 días como máximo. Además, avanzó que introducirá medidas para flexibilizar la gestión de colaterales ofrecidos por los bancos turcos en las operaciones de refinanciación. En cuanto a la gestión de liquidez en divisas, el regulador permitirá a las entidades del país recibir préstamos en divisas con vencimientos a un mes, además de los actuales fondos con vencimiento a una semana vista. Asimismo, el instituto emisor turco retomará su papel como intermediario en el mercado de depósitos en moneda extranjera, añadiendo que podría elevar el actual límite de 50.000 millones de dólares para los depósitos en divisas, abriendo la posibilidad de «mejorar sus condiciones de utilización si fuera necesario».

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En medio de todo lo sucedido, el Gobierno de Qatar anunció una inversión de 15.000 millones de dólares en los mercados financieros para ayudar a la economía del país. Qatar y Turquía mantienen unas excelentes relaciones políticas y económicas.

El Ibex 35 finalizó la jornada con una caída del 1,26%, despidiéndose de la barrera de los 9.500 puntos sobre la que cotizaba en los primeros compases del día, hasta situarse en un mínimo anual de 9.386,8 puntos básicos al finalizar la sesión. El selectivo cotizó en rojo por cuarta jornada consecutiva.

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