Las alertas de la Inspección: «El contribuyente acabará pagando 15.000 millones»

Las alertas de la Inspección fueron desoídas por la cúpula del máximo regulador bancario

Cuatro correos del inspector Casaus han sido claves en la decisión judicial
Cuatro correos del inspector Casaus han sido claves en la decisión judicial

La tormenta desatada a partir de las imputaciones de altos cargos del Banco de España y del ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores se fundamenta en los correos que el inspector de la principal institución monetaria de España, José Antonio Casaus, envió a su superior, Pedro Comín, en abril de 2011, alertando del riesgo de la salida a bolsa de Bankia, y a los que éste último hizo caso omiso.

El inspector Casaus mandó cuatro correos –incorporados ahora a la causa de la Audiencia Nacional contra los imputados del caso Bankia– en los que informaba al detalle de todo las inconveniencias del esquema elegido para el banco, que dividía BFA y Bankia en dos, y con la intención de que ésta última diera el salto al parqué. El inspector avisó de que este modelo sería un auténtico fracaso y ocasionaría un rescate gigantesco que acabarían pagando los contribuyentes.

En opinión del inspector del Banco de España, y según reflejó en uno de los correos, el esquema era inviable. « Sólo es una bombona de oxígeno que permitirá cumplir temporalmente con los nuevos requisitos de solvencia pero que no logrará transformar la estructura de Bankia. Terminará en el medio plazo con la venta a bajo precio del banco cotizado» remarcó Casaus en sus misivas. Asimismo, los correos que le han costado la imputación a Pedro Comín y el ex gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, por hacer de ellos oídos sordos, señalaban que se acabaría «malvendiendo el banco cotizado, por un lado, y el FROB tendrá que hacerse cargo del banco no cotizado, por el otro, con un coste para el contribuyente de en torno a 15.000 millones de euros».

Además de a Pedro Comín, la Audiencia Nacional citó ayer a declarar a otros directivos de supervisión del Banco de España, como Mariano Herrera y Pedro González, a quienes José Antonio Casaus también dirigió sus advertencias.

En otro de los correos, el inspector calificó de «debilísima y decreciente», la rentabilidad de Bankia. Por ello, Casaus también puso en tela de juicio la rentabilidad futura de la entidad, teniendo en cuenta que su entonces pasivo alcanzaba los 120.000 millones y su cartera de créditos estaba bastante deteriorada. Además, incidía en otros aspectos clave, como la liquidez y la solvencia.

Para José Antonio Casaus, la liquidez constituía la principal amenaza para la salida a bolsa de Bankia. Por este motivo, recordó a Comín que «Bankia ha podido afrontar una parte de los vencimientos en los últimos tres años gracias a ayudas públicas directas o indirectas del Estado». En aquel entonces, estas ayudas por parte del Ejecutivo ya alcanzaban los 23.000 millones. El inspector del Banco de España puso de manifiesto en sus correos su descontento con los altos cargos de Bankia, y lamentaba que la entidad estuviese dirigida por un gobierno interno «mejorable» y desacreditado.